03/18/17

Mis alumnos

El viernes de la semana que terminó, específicamente el 10 de marzo del 2017, mis alumnos concluyeron, con la prueba de Historia de Cuba, los estudios correspondientes al nivel de preuniversitario. Sin dudas los resultados que alcanzaron me llenaron de felicidad ya que durante dos cursos los ayudé a trabajar en esta disciplina e hice mi contribución a su aprendizaje y a su cultura.

He pensado mucho en ellos durante las últimas semanas, y los he amado como son, parecidos a su tiempo, con inquietudes, inseguridades, esperanzados en que se respeten sus derechos, en que sean consultados y tomados en consideración, a veces irreverentes y rebeldes. Son exponentes de una formación heterogénea al proceder de diferentes escuelas, unos muestran talento, otros son lentos en el aprendizaje; pero creo que el maestro debe aceptarlos tal y como son y hacer esfuerzos para enseñarlos en el manejo de sus fuerzas, sin rendirse, como imperativo para su vida.

Estos jóvenes que terminan han dado en su mayoría, muestras de voluntad para aprender, alcanzando conocimientos por sí, resultado de la indagación, del entusiasmo para resolver problemas, pensando en su pase de futuro al mundo universitario; sin temor a equivocarme, pienso que los profesores que han incidido en ellos han sido guías honrados que han enseñado con la responsabilidad de escuchar y orientar.

Siempre estamos discutiendo de ¿cómo ha de ser el alumno?, no estoy preparado para utopías ni pensar en cosas inalcanzables, quiero un estudiante con la voluntad de aprender, condición necesaria para su rendimiento, estoy convencido que cuando no está presente esa voluntad, no hay posibilidad de enseñar, no se alcanza la necesaria apropiación del conocimiento. Es por eso que disfruto los resultados, no solo en la cantidad sino también en la calidad y me siento feliz con ese regalo y espero más para la prueba de ingreso a la Universidad.

He tenido la suerte de que mis jóvenes alumnos tengan valores adquiridos en el ámbito familiar, sus resultados están vinculados a sus familias, que sin duda constituyen la primera escuela, es allí donde aprendieron a respetar a sus mayores y a ser un fiel referente de la decencia que ha sido una tradición de nuestro pueblo.

Es también en ese ámbito, que han adquirido compromisos de resultados, exigidos por su medio familiar, no es el pelado que usan, ni la música que escuchan, ni su afición a las tecnologías de la comunicación, que en ocasiones su uso desmedido nos desagrada, es su deseo de avanzar. No estoy idealizando alumnos, hay muchos que no tienen estas condiciones, pero los míos, los que concluyen este año, han sido a mi modo de ver una oportunidad para cualquier profesor que se respete.

Estos graduados, son personas que disfrutan su vida, que puede ser digna, sin riquezas, alejados de vicios como el alcohol o las drogas, que son capaces de apreciar lo bello y lo moral, – y pensando desde Martí, – estoy seguro que en el futuro no podrán vivir, sin moral y belleza.

Siempre he considerado que la escuela es una organización de servicio, donde el principal cliente es el alumno, si realmente eso funcionara así, estaríamos contribuyendo a que estos, mis alumnos, no fueran irreverentes cuando dicen lo que no queremos oír, en determinadas situaciones, lo dicen en espacios inadecuados o de forma incorrecta, y llevamos la respuesta en otra dirección, aunque sabemos que son ellos los que tienen la razón.

 Para que mis alumnos perfeccionaran la coherencia entre el pensar y el decir, pudieron haber disfrutado del espacio necesario para expresarse sin rechazos ni ataques, es la época del diálogo inteligente y no del discurso en una sola dirección, deben opinar sobre su escuela, ellos son la razón por la que existe, se pudo tener en cuenta sus prioridades, con la suficiente valentía y honradez para darles la razón cuando la tienen. El tratamiento que se ha de dar, debe ser de respeto por sus intereses, sin llegar a concesiones, para eso, son necesarios los argumentos. Ojalá que en la Universidad encuentren lo que no fuimos capaces de asegurarles en la institución docente.

Quiero desde lo más profundo de mi ser, como maestro, aspirar a que  todos que logren sentir placer en la intimidad de la lectura, que tengan a mano y leer lo mejor de la creación humana ajustados a sus gustos y preferencias y de manera general que disfruten los hechos artísticos para alcanzar una cultura general, que, según el más universal de los cubanos, es la única manera de ser libres.

Finalmente decirles que, el deber es feliz, aunque no lo parezca y el cumplirlo, – decía nuestro apóstol, – eleva el alma. Considerar con responsabilidad que el amor es el lazo que une a los hombres, que la violencia genera más violencia y que mi deseo es que contribuyan a que el mundo sea mejor, para todos.

Me toca agradecer su paciencia, su atención y el cariño que me profesaron durante estos dos años. Con todo mi afecto, siempre estaré aquí para Uds.

 

 

 

01/22/17

Kennedy y la Revolución Cubana

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No ha sido una prioridad, hasta ahora, hacer referencia en mis escritos, al golpe de estado de Fulgencio Batista y Zaldívar, realizado el 10 de marzo de 1952, es sin dudas un hecho conocido; y que, como consecuencia, determina la agudización de las contradicciones existentes en Cuba desde 1935, incluso antes de esta fecha, como resultado de la presencia norteamericana y sus implicaciones.

Tampoco es mi intención, escribir sobre los EEUU y su relación con la Revolución Cubana, es de hecho, un asunto en el que se concentra la atención de muchos estudiosos en la Isla y me conducirían a un debate político que de una forma u otra existe en Cuba, desde los tiempos de José Antonio Saco: Independentismo versus anexionismo, y todos los que me conocen saben que participo en el bando de los que prefieren la independencia.

Pero no hay dudas de que el golpe de estado, catalizó la situación de descontento en el país. La inoperancia de los partidos políticos para enfrentar el golpe, abrió el camino a nuevas fuerzas que emergieron de las circunstancias de abandono social y males en que vivía la republica mediatizada.

Los sucesos del 26 de julio dieron a la revolución que se iniciaba, una vanguardia y un programa, que movilizo a amplios grupos de la población para luchar contra la dictadura y alcanzar la justicia, que no fue lograda en 60 años de neocolonia, pese a las luchas del pueblo.

Lo novedoso e interesante para mí, fue encontrar en un ensayo de Carlos Lechuga Hevia, – periodista y diplomático cubano, quien fuera también representante de la Isla en la ONU, – del año 2007; fragmentos de un discurso de J.F. Kennedy, el 6 de octubre de 1960, durante su campaña electoral, en la ciudad de Cincinnati, Ohio, donde hiciera referencia a la situación de Cuba después del golpe de estado y cito:

“En 1953 la familia media cubana tenía un ingreso de seis pesos a la semana. Del 15 al 20% de la fuerza de trabajo estaba crónicamente desempleada. Solo un tercio de las casas de la Isla tenían agua corriente y en los últimos años que precedieron a la Revolución de Castro este abismal nivel de vida bajó aún más al crecer la población, que no participaba del crecimiento económico. Solo a 90 millas estaban los EEUU, – su buen vecino, – la nación más rica de la tierra, con sus radios, sus periódicos y películas divulgando la historia de la riqueza material de EEUU y sus excedentes agrícolas. Pero en vez de extenderle una mano amiga al desesperado pueblo de Cuba, casi toda nuestra ayuda fue en forma de asistencia en armamentos, asistencia que no contribuyó al crecimiento económico para el bienestar del pueblo cubano; asistencia que permitió a Castro y a los comunistas estimular la creciente creencia que EEUU era indiferente a las aspiraciones del pueblo de Cuba de tener una vida decente. De una manera que antagonizaba al pueblo de Cuba usamos la influencia para beneficiar los intereses y aumentar las utilidades de las compañías privadas norteamericanas que dominaban la economía de la Isla. Al principio de 1959 las empresas norteamericanas poseían cerca del 40% de las tierras azucareras, casi todas las fincas de ganado, el 90% de las minas y concesiones minerales, el 80% de los servicios y prácticamente toda la industria del petróleo y suministraba dos tercios de las importaciones de Cuba.”

Y continuó describiendo el cuadro de esas realidades:

“El símbolo de esta ciega actitud está ahora en exhibición en un museo de la Habana. Es un teléfono de oro sólido obsequiado a Batista por la Compañía de Teléfonos. Es una expresión de gratitud por el aumento excesivo de las tarifas que autorizó el Dictador cubano a instancias de nuestro gobierno. Y a los visitantes del museo se les recuerda que EEUU no dijo nada sobre los eventos que ocurrieron el mismo día que se autorizó el excesivo aumento de las tarifas cuando 40 cubanos perdieron su vida en el asalto al Palacio de Batista. Quizás el más desastroso de nuestros errores fue la decisión de encumbrar y darle respaldo a una de las dictaduras más sangrientas y represivas de la larga historia de la represión latinoamericana. Fulgencio Batista asesinó a 20 mil cubanos en siete años, una proporción de la población de Cuba mayor que la de los norteamericanos que murieron en las dos guerras mundiales… Voceros de la administración elogiaban a Batista, lo exaltaban como un aliado confiable y un buen amigo, en momentos en que Batista asesinaba a miles de ciudadanos, destruía los últimos vestigios de libertad y robaba cientos de millones de dólares al pueblo cubano.

Fin de la cita.

Definitivamente, en los círculos de poder de la Unión, se conocía que Fidel tenía toda la autoridad moral para iniciar la lucha revolucionaria y que expuso claramente en su alegato de autodefensa, cuando expresó:

“Pero hay una razón que nos asiste más poderosa que todas las demás; somos cubanos y ser cubano implica deber, no cumplirlo es crimen y traición (…).

El que sería presidente de los EEUU, tenía convicciones creadas acerca de la situación en que vivía el pueblo cubano, además de tener certeza de que los norteamericanos, con todo su poderío, tenían responsabilidad y nunca extendieron la mano al desesperado pueblo cubano y tenía conciencia, además, de que habían apoyado a un dictador que determinó la muerte de miles de cubanos y que además había robado millones de dólares del erario público, entonces:

¿Por qué la agresión sostenida de EEUU a la Revolución Cubana?

¿Qué sentido tuvo la operación Mangosta?

¿Por qué el bloqueo, la guerra biológica y los intentos de asesinatos a Fidel?

Estas interrogantes solo se explican si se tiene en cuenta que Fidel no hizo la revolución para continuar creyendo que: “Con los americanos todo, sin los americanos nada”

No era la Revolución de 1959 la que permitiría que se beneficiaran las compañías norteamericanas a costa de la pobreza de la Nación; que según refiere J. F. dominaban la economía cubana, sustrayendo los recursos y beneficiándose de la fertilidad de sus tierras y la calidad de sus producciones.

La guerra no declarada, durante los últimos 58 años de la Unión contra Cuba, no obedece, como muchos piensan, a la lucha por la democracia, o su interés en la pluralidad de partidos o la falta de los derechos humanos. Su objetivo como siempre, desde que se estructuró su política con respecto a Cuba en el siglo XIX, ha sido impedir la independencia de Cuba y mantenerla como apéndice natural del vecino norteño.

El egoísmo, las ganancias de las compañías norteamericanas y la prepotencia, le impiden tratar a los cubanos con respeto y en condiciones de igualdad, y se mantienen sin aceptar la obra de la revolución.

No hay dudas de que, si Kennedy no hubiera sido asesinado en Dallas, su esfuerzo hubiera propiciado un nuevo comienzo con relación a la Nación cubana, evitándonos vivir en un país sitiado y bloqueado.

 

 

 

 

 

 

 

01/2/17

Silueta

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Llevo días pensando en cómo hacer un homenaje personal a Fidel, definitivamente he sido fidelista y lo seré, por lo que lamento empezar este año 59 de la revolución sin su presencia física; sé que está allí en su roca y muy cerca el concepto del 1ero de mayo del año 2000, síntesis de la lucha revolucionaria en Cuba y punto de partida para empeños futuros, es un aporte indiscutible, a la causa de los que sueñan que un futuro mejor es posible.

Por eso expresaré lo que me llevó a estimarlo como padre, lo que para mí representa y quedaré tranquilo, ese será mi homenaje:

Fidel es: el honor, la ética, la sabiduría, es, la vocación para defender a los pobres, personifica los valores y principios que nos legó, fue, el que nos enseñó a creer desde Martí, en el mejoramiento humano. Es el que nos indicó el camino de ser el primero en cada tarea, es la honradez y el amor a la Patria.

Fidel se materializa en: La idea martiana de que ser cultos es la única forma de ser libres, es el impulsor de las revoluciones educacionales, que llevan a planos indiscutibles la creciente formación de los recursos humanos en Cuba, se hace presente en las investigaciones científicas, en la salud y la formación de profesionales, para Cuba y para el mundo, es la solidaridad con los pueblos, que tiene su punto de partida en el principio, de no dar lo que nos sobra, sino repartir lo que tenemos.

Fidel protagoniza, la defensa de las causas justas en un mundo cada vez más injusto, el empeño por la independencia de África, considerando a este continente, la madre patria de Cuba al igual que España, donde miles de sus hijos hicieron grande nuestra tierra y formaron parte de la nacionalidad, aportando lo mejor de su espíritu a la cubania.

 Ha sido el gestor del combate antirracista en Cuba y de la lucha contra todo tipo de discriminación, desde siempre ha desempeñado el papel de impulsor de las luchas por la igualdad de la mujer, elevándolas, con toda justicia a ser parte importante para el crecimiento patrio.

Fidel nos ha enseñado a brindar la mano abierta, a tener como premisa la virtud, a valernos por nosotros mismos, a enfrentar las dificultades y no rendirnos por muy altos que puedan ser los obstáculos.

Fidel es presencia en cada niño que asiste a su escuela, en cada canción que se escucha en un círculo infantil, en cada logro de los deportistas cubanos, en cada obra que se inaugura, en cada familia agradecida, nadie será capaz de creer que en su despedida, aquella muchedumbre reunida, integrada por jóvenes, niños, campesinos, soldados y de todos aquellos, que él incluyó en su concepto de pueblo, fue obligada o forzada, nadie pudo dejar de percibir el dolor del pueblo, al paso de aquella caravana, del hombre que se fue invicto en el aniversario 60 de la salida del Yate Granma desde Tuxpan en México.

Nuestro Fidel, trascendió las fronteras de nuestra Isla y se convirtió en líder respetado en el mundo, gracias a él, millones de personas hoy tienen esperanzas, el mundo entero dio muestras de dolor y lo despidió con respeto. Fue luz para Latinoamérica, trabajo como nadie para la integración, influyó con el ejemplo de Cuba en el cambio del mapa político en los pueblos del sur. Su contribución a la paz en Colombia es reconocida y su apoyo a las misiones sociales en Venezuela es hoy su huella en aquel pueblo agradecido.

Decir, finalmente que Fidel es el Martí de nuestra época, que cumplió el programa martiano, de hacer la guerra necesaria, fundar una República nueva en su espíritu y lograr que los pueblos de América fueron más libres a partir del ejemplo de nuestra Patria independiente.

Fue un hombre, por lo tanto, no se puede considerar perfecto, todos somos perfectibles. Que cometió errores, seguro; nadie enfrentó al mayor imperio del mundo desde una isla desconocida en el concierto internacional con solo 32 años, pero tuvo la virtud de reconocerlos de la manera más crítica. Fue querido por el pueblo y su obra es monumental.

Hoy 1ero de enero, lo recuerdo y definitivamente siempre sabré lo que tengo que hacer hasta el último día de mi vida. Descansa en paz padre. Tu silueta se percibe en la montura de tu caballo blanco.

 

 

 

 

12/29/16

Nuestro Rubén

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En este mes de diciembre, Rubén Martínez Villena, cumpliría 117 años; la idea de repensar  su obra y lucha revolucionaria tiene como punto de partida, la lectura de un poema que no conocía, escrito en New York en 1932, “A martillazos”, publicado en la revista neoyorquina, Mundo Obrero; que se inscribe dentro de esa tematica y que expresa:

Forjamos sobre el yunque las rejas del arado

que abrieron en la tierra el surco promisor

a las espigas de oro, de grano fecundado

por la simiente pródiga que arrojó el labrador.

Forjamos el acero de donde se ha plasmado

la máquina que acciona impulsos al motor…

con ella veja y exprime el rico potentado

al miserable paria, la sangre y el sudor.

Pero como forjamos el hierro y el acero

así se forja y templa el alma del obrero

que lucha sin descanso por su liberación.

Para que un día cercano, también a martillazos

Cadenas opresoras, deshechas en pedazos,

¡rueden al estallido de la revolución!

Por coincidencia circunstancial nació el poeta parejamente a la República Mediatizada, que fuera cercenada por la ambición de nuestros gobernantes de turno y la de los vecinos norteños quienes vieron en la Isla fecunda, una presa fácil.

En este tiempo, en una modesta casa en Alquizar,  el hijo de Luciano Martínez Echemendía,- maestro de la enseñanza primaria que con esfuerzo propio se convierte en Catedrático Universitario,- y de María Dolores de Jesús Villena y del Monte,-descendiente de la más alta aristocracia hispana,- vería la luz el 20 de diciembre de 1899.

Desde su tiempo universitario, que se inicia en el año 1917, mediante las lecturas martianas, comprendería que el mayor causante de nuestros males es el imperialismo norteamericano y abrazó la convicción de que echaría su suerte con los pobres de la tierra. En sus versos,-como en ·”El gigante”,- estará presente la savia martiana.

En 1922 se gradúa de abogado con notas sobresalientes. Comienza a brillar con su propia luz en el entorno poético y el futuro le promete grandes satisfacciones.

La Protesta de los 13 de 1923, es clave en la vida de Rubén, no solo porque aparece como líder de la juventud intelectual, sino porque esta constituye el punto de partida para una toma de conciencia del intelectual ante los problemas nacionales, lo que  expone en su “Mensaje Lírico Civil”, escrito a raíz  esta protesta y que constituye uno de los primeros poemas antiimperialistas de la República burguesa.

El pronunciamiento cívico de los trece intelectuales, fue la clarinada que posibilitó el llamado para la Agrupación Falange de Acción Cubana y el grupo Minorista; además de participar, unido con los mambises de las guerras de independencia, en la constitución del Movimiento de Veteranos y Patriotas.

La amistad del joven abogado con Julio A. Mella, no es solo por el entrañable vinculo  que los unió, sino también por la similitud de aspiraciones comunes, por la identidad ideológica. Cuando Mella inició su huelga de hambre de 1925, Rubén se esfuerza por salvar la vida del hermano de ideales, llegando en una entrevista con Machado a llamarlo,- poniendo su propia vida en juego,- “Asno con Garras”.

 Antes de la salida de Mella por el puerto de Cienfuegos con rumbo a Centroamérica en 1926, encargó a Rubén la reorganización de la Universidad Popular José Martí, fruto del Congreso estudiantil desarrollado en 1923, además de reorganizar también la Liga Antiimperialista.

El líder de la Protesta de los Trece, fue sucesor de Mella porque reunía las condiciones necesarias para relevarlo, poseía un gran prestigio intelectual, talento político y sensibilidad revolucionaria.

En la Universidad José Martí, el joven prosiguió la tradición magisterial de su padre, pero esta vez quienes aprendían eran los obreros, aquellos llamados a tomar el poder.

En octubre de 1927 se produce la polémica de Rubén  con Jorge Mañach, que sería su renuncia formal a la poesía intimista que relata sus emociones y vivencias que había escrito hasta ese momento.

 Ante la insidiosa crónica “Elogio a nuestro Rubén”, Mañach exponía el desconocimiento del joven como poeta, negándole obra conocida. Villena, siguiendo la idea martiana: “La justicia primero y el arte después”; lanzó al fuego de la justicia social sus antiguas formas poéticas y cambia la temática de sus versos, desde entonces su prosa y su verso, visten el traje de los hombres que viven del trabajo y escribió para ellos y para su partido de vanguardia.

En su irónica carta réplica al elogio de Mañach escribe:

“Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido; me interesan tanto, como a la mayor parte de nuestros escritores les interesa la justicia social” (…)

En enero de 1929, recibe con dolor infinito, la noticia del asesinato de Mella en México. Ese dolor lo convierte en fortaleza y el 20 de marzo de 1930, organiza y dirige la primera huelga general contra Machado, la que es originada por la ilegalización de la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC).

Su enfermedad pulmonar lo lleva hacia el sanatorio de Georgia, después de su paso por Moscú, donde sus pulmones reposan por primera vez.

En la URSS, recibe la visita de su querida esposa Asela Jiménez, con la que se  había comprometido el 4 de febrero de 1924 y que  la haría su esposa el 1ero de agosto de 1928, de aquella visita, nacería después su hija Rusela el 23 de julio de 1932.

Regresa a Cuba en 1933 y se une a la lucha contra la tiranía Machadista que llega a su fin en agosto de ese mismo año por la acción de las masas. Al caer Machado desenmascara a la burguesía terrateniente que en contubernio con los norteños tratan de arrebatar el poder a los obreros y campesinos.

El luchador Villena, habla por última vez en público el 29 de septiembre de 1933, en el acto de recibimiento de las cenizas del que fuera su hermano de lucha; Julio Antoni Mella y expresa:

“(…) por eso estamos aquí, camaradas, para rendirle de esa manera a Mella el único homenaje que le habría sido grato: el de hacer buena su caída por la revolución de los oprimidos, con nuestro propósito de caer también si fuera necesario (…)

Luego de dirigir agonizando la huelga que derrocó a Machado y de seguir con preocupación y lucidez asombrosa, los acontecimientos que le sucedieron,  combate a los enemigos de fuera y de dentro; el 21 de diciembre, ingresa en el sanatorio La Esperanza y allí termina su vida, el 16 de enero de 1934, a la edad de 35 años, después de una partida de ajedrez con el Doctor Ricardo Sánchez Acosta.

 “desafió mil veces la muerte y quemó alegremente su vida”, así define su amigo Raúl Roa García, con toda exactitud, la personalidad de aquel intelectual y combatiente revolucionario, paradigma de las luchas antiimperialistas y revolucionarias de la nación cubana.

 

12/1/16

El Granma emprende un nuevo viaje

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Estaba consciente que su muerte era inevitable, es finalmente el destino de todo ser humano, pero la noticia nos sorprendió a todos los que amamos a Fidel y pensamos en su historia y en la coincidencia histórica de su desaparición física, cuando se cumplían los 60 años del viaje del Granma al futuro, donde un grupo de hombres encabezados por él, estaban decididos a ser libres o mártires.

No siento vergüenza al confesar que siento su pérdida como la partida del padre, no podía ser de otra forma,, era ejemplo para mi esposa, e hijas y para mí, siempre fue, para nosotros, un referente de valor, de principios éticos, de humanismo y de amor por todo lo que fuera una causa justa en cualquier parte del mundo.

He sido, con orgullo, un soldado anónimo fiel a su causa, me identifique con sus ideas y he luchado a su lado, desde que ingrese en la UJC cuando tenía 14 años y hoy ya tengo 63. Estoy convencido , que seguiré a la revolución, porque siempre confié en ella como única alternativa para los humildes, pero, él, no saldrá nunca de nuestros recuerdos y extrañaré su presencia, porque nadie más pudo ser el comandante de la aurora, el fundador, el que colocó a Cuba en lo más alto de la escena internacional.

El Yate Granma vuelve a partir, pondrá proa a lo eterno, a refugiarse en los corazones de los buenos cubanos, teniendo como Comandante, al hombre de la Reforma Agraria, al preclaro estadista de la Crisis de Octubre, al que sobrevivió a todos los intentos de asesinato, planeados por los reaccionarios, apoyados siempre por el vecino del norte, que definitivamente, siempre derrotó a fuerza de talento y principios.

Se ha ido, como vivió; victorioso, la muerte no pudo derrotarlo, nunca sintió miedo de ella ni tampoco la evitó, brillo en los momentos más difíciles, cuando asalto el Moncada a fuerza de coraje, cuando, salió victorioso al derrotar la Ofensiva de Verano de Batista a la que opuso 300 hombres armados contra más de 10 mil efectivos del ejército y solo resistieron 76 días. Transitó por toda Cuba en la Caravana de la Victoria, donde incluyó a Cienfuegos, por la presencia aquí de los comevacas de Gutiérrez Menoyo.

Su figura creció, con su dirección en los combates de Girón, aquella batalla que resultó decisiva para el futuro y tuvo una trascendencia colosal para toda Latinoamérica, que a partir de aquel momento se hizo más libre.

Dio un aporte extraordinario a la teoría de la revolución, con la fundación del Partido Comunista de Cuba, que nació en el camino de la unidad y fue el fruto de la propia revolución, nadie lo habría hecho como Ud., inicio su lucha con un movimiento de amplia base democrática, cuando el asalto al Moncada y terminó con una organización Marxista- Leninista en el año 1965, consagrada a la justicia social, al mantenimiento de la unidad y a la educación en los principios más sólidos creados por la Revolución Cubana.

A su lado viví páginas gloriosas, pero ninguna como el periodo especial, al que Ud. consideró  como la época más gloriosa de la revolución, cuando encabezó a un pueblo para salir de una crisis económica, ocasionada por la caída del socialismo en la URSS y la profundización de la hostilidad de los EEUU que arreciaron el bloqueo.

Otro pueblo no habría salido victorioso, ningún pueblo habría resistido como el nuestro, siempre supimos que la revolución no dejaría a nadie desamparado y confiamos en su sabiduría, cuando en el norte, muchos preparaban sus maletas para retornar a sus propiedades; nada: ni Torricely, ni Helms-Burton, ni Comisión para asistir a una Cuba libre. Todo quedó en ganas, nada pudieron alcanzar.

Siempre hubo personas que desearon su muerte, que festejan hoy su partida, que expresarán ideas y opiniones terribles sobre Ud., pero no alcanzarán su estatura, ha sido sin dudas una de las personalidades mas descollantes del siglo XX. Millones de personas viven hoy en mejores condiciones por su existencia.

Ha dejado un continente africano agradecido, fue  Ud. quien dirigió la Operación Carlota, ganó toda la autoridad moral para asegurar el fin del apartheid en Sudáfrica, para contar con la amistad de Nelson Mandela. Ninguno de sus adversarios podrá empañar la solidaridad que promovió para los pueblos del mundo, el respaldo que dio a Venezuela y a su amigo Hugo Chávez y su lucha exitosa por la integración de nuestra América.

Hoy, sábado 26 de noviembre, temprano en la mañana, recibí un mensaje de uno de mis estudiantes, y en el expresa: “La historia finalmente se lleva a quien la construye, ojala surja una idea igual de grande que guíe a los jóvenes para no perder el camino, ojala mi generación tome la conciencia necesaria, ojala este país siga por la senda que nos dejó como legado Fidel. Aplaudamos el pasado, lloremos el presente y recemos porque el futuro siempre sea mejor; profe, hoy lloré”.

Y respondí: no te apenes, yo también lloré, ten confianza en el pueblo que hoy amaneció consternado con la noticia y también llora. Estoy seguro que  hará gala, de la fe que nos enseñó el guía de nuestro tiempo, el discípulo aventajado del más universal de los cubanos, será un ejemplo que siempre brillará con luz propia, ha concluido con éxito la obra de su vida, la Patria os contempla orgullosa. Hasta siempre, Padre.

 

 

11/21/16

Céspedes y el golpe de estado.

La Demajagua Publicada: 03/01/2013 Hist0552

La Demajagua
Publicada: 03/01/2013
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Un viernes, el 27 de febrero de 1874, en las horas finales de la mañana, ofrendó su vida a la causa del pueblo, su hijo extraordinario, Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo. Ante la naturaleza hermosa y feraz de Cuba, la soledad súbita fue la última prueba para aquel que había desencadenado a un pueblo entero de la esclavitud y la servidumbre.

Una convicción íntima lo animó desde antes del inicio de la contienda, dejando su testimonio en la reunión de San Miguel del Rompe, cuando expresó: “Señores la hora es solemne y decisiva. El poder de España esta caduco y carcomido. Si aún nos parece fuerte y grande, es porque hace más de tres siglos que lo contemplamos de rodillas. ¡Levantémonos!  Así comenzó todo.

Entre los actos del hombre de La Demajagua, ha quedado su programa, el manifiesto del 10 de octubre donde dejó expuestas cinco ideas programáticas, de absoluta trascendencia histórica:

  • La independencia política y económica.
  • La igualdad de derechos para todos los hombres.
  • La libertad para los esclavos africanos.
  • La voluntad de insertar a Cuba en solidaridad activa con los pueblos de América y el mundo.
  • La decisión de iniciar de inmediato la lucha armada como única vía para alcanzar la independencia.

Las sesiones de la Asamblea de Guáimaro concluyeron con el nacimiento de la República, proclamada el 10 de abril de 1869, en una escena emotiva, quedando también constituida la Cámara de representantes a la que se le adjudicó la facultad de elegir al Presidente y al General en Jefe. Aquel día, donde Céspedes recibiera los atributos de presidente se escucharía su enérgica palabra cuando expresó:

“Cubanos: Con vuestro heroísmo cuento para consumar la independencia, con vuestra virtud para consolidar la República” “Contad vosotros con mi abnegación”

José Martí, refiriéndose a lo ocurrido el 10 de abril expresó:

“… hubo en Guáimaro junta para unir las divisiones del centro y del oriente. Aquella había tomado forma republicana; esta la militar.- Céspedes se plegó a la forma del centro; pero creía inconveniente las disensiones.- Sacrificaba su amor propio.- lo que nadie sacrificaba. (Carlos Manuel de Céspedes. El Diario Perdido. Eusebio Leal)

El primer presidente de la República en Armas se desempeño en su cargo por espacio de cuatro años y seis meses, en ese tiempo la revolución experimento momentos de apogeo, resistió la reacción y el embate de un ejército poderoso, capaz y experimentado en tácticas de contrainsurgencia.

Su acción tuvo varias proyecciones; en lo internacional, alcanzó para la República en Armas el reconocimiento diplomático y la simpatía de las repúblicas del hemisferio, que una tras otra pronunciaron su adhesión, su correspondencia surco mares y cruzo fronteras y ese clamor hallo en unos cruel indiferencia, entre ellos nuestro vecino del norte, pero alcanzó también ardorosa simpatía.

La destitución de Céspedes como presidente de la República en Armas, el 27 de octubre de 1873 en Bijagual, se produjo como resultado de las contradicciones iníciales que aparentemente habían sido resueltas en Guáimaro, pero que seguían latentes, habían estado presentes la destitución de Manuel de Quesada, fueron agudizadas por su designación como agente especial de Cuba en los Estados Unidos y fueron favorecidas por la caída del mayor general Ignacio Agramonte y Loynaz, el 11 de  mayo de 1873, lo que dejo las manos libres a la Cámara de representantes para actuar contra el presidente, para lo cual esta contó con la conformidad de los mayores generales Calixto García, Vicente García, Modesto Díaz y Manuel Calvar, así como de personalidades civiles como Salvador Cisneros Betancourt, Tomas Estrada Palma y otros con la presencia de 1500 hombres armados, lo que evidenció que la Cámara no tenía fuerza propia para adoptar acuerdo tan significativo.

Estoy firmemente convencido de que la destitución fue jurídicamente ilegal, éticamente inmoral y políticamente catastrófica, definitivamente fue un golpe de estado y visto con un poco más de profundidad una asonada militar.

Es necesario considerar de que, de los 15 miembros efectivos que poseía la Cámara, solo estaban presentes siete, y de estos solo cinco votaron a favor de la destitución, lo que indica que fue una decisión adoptada en minoría, sin considerar que se necesitaban nueve votos para una decisión de tamaña envergadura,  además debe tenerse en cuenta que el Mayor General Francisco Vicente Aguilera, vicepresidente de la República, quien por derecho propio debía cubrir la vacante, cumplía misiones en el extranjero y además se encontraba enfermo y no podía regresar a Cuba; entonces se nombró como presidente a Salvador Cisneros Betancourt.

Sobre el nombramiento de Cisneros definitivamente fue una violación de la Constitución de Guáimaro, que establecía en su artículo quinto: “El cargo de representante es incompatible con todos los demás de la República”, lo cual incapacitaba a Cisneros para acceder a la presidencia. El procedimiento correcto hubiera sido que Cisneros renunciara primeramente a su cargo para luego ser elegido presidente. Quiere decir que la Cámara no solo no podía ajustada al derecho, destituir a Céspedes de su alta posición sino que tampoco podía proponer a Cisneros para sustituirlo.

Por otra parte, al apoyarse en un grupo de jefes militares y sus tropas para validar su acto de Bijagual, la Cámara dejaba sentado el peligroso precedente de que los jefes militares podían influir decisivamente en cuestiones de política y hasta quitar y poner presidentes. Apenas un año y seis meses después, Cisneros sufriría en carne propia las consecuencias de la situación creada a partir de Bijagual, cuando fuera obligado a renunciar a viva fuerza por los amotinados en Lagunas de Varona.

Como se observa, el proceso previo a la reunión de Bijagual, fue una jugada política hábilmente preparada para quitar al presidente, quien se había convertido en un obstáculo a las aspiraciones de poder y reconocimiento político de los miembros de la Cámara y de un grupo de altos jefes militares. Podemos sin temor a equivocarnos afirmar, que el acto de Bijagual fue un atentado a la legalidad y a la unidad revolucionaria.

La historia de la nación cubana, no puede escribirse sin exponer la vida patriótica del Padre de la Patria, se equivocan o mienten los que han afirmado que el levantamiento en Demajagua fue un acto coyuntural, dictado por intereses clasistas. Desconocen que por encima de los privilegios de clases, existe siempre una vanguardia capaz de hacer dejación de cualquier fortuna en aras de un sentimiento nacional, en esa vanguardia estaba el hombre que no cambió a su hijo Oscar por un general español.

 Es nuestra responsabilidad recordar con toda nuestra, admiración las palabras escritas por el prócer el 28 de octubre de 1873 al conocer la noticia de su deposición:

“Ya sin responsabilidad estoy libre de esta carga. La historia proferirá su fallo. A todos he recomendado prudencia y que sigan sirviendo a Cuba, como yo lo haré mientras pueda (…)

Debe terminar toda palabra, la historia ha pronunciado su fallo.

 

Bibliografía utilizada.

Carlos Manuel de Céspedes: El diario perdido. Eusebio Leal Spengler.

Historia de Cuba. Nivel medio superior. Colectivo de autores.

Enciclopedia Carlos Manuel de Céspedes.

 

10/17/16

Curso de verano

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Se produjo agitación en el mundo estudiantil cienfueguero a finales del mes de septiembre, a propósito del curso de verano convocado por una agencia norteamericana, seleccionando a jóvenes entre 16 y 18 años para construir, sin dudas, nuevos caminos a la subversión y aportar fórmulas para el cambio de régimen en Cuba.

Nada nuevo, otros cursos de verano antecedieron a este con propósitos similares. Esta es una historia de 1899, cuando Cuba no pudo disfrutar de la independencia conquistada a fuerza de machete durante treinta años.

Cuando se inicia la guerra contra España en 1895, era intención martiana, crear una barrera a la expansión norteamericana en América, con la independencia de Cuba. Con la entrada de los EEUU en el conflicto se produce un giro total en este propósito; firmada la paz en 1898, aparece la necesidad de ensayar una política diferente a la de las otras islas anexadas, estableciendo una estructura política republicana, con soberanía limitada y creando medios efectivos de penetración económica.

La ocupación evitaba el riesgo de una sublevación como la de las Filipinas y las contradicciones de la anexión de un país cuya independencia había defendido acaloradamente la prensa y la opinión pública norteamericana, como justificación de la participación de los EEUU en la guerra, y el propio congreso con la aprobación de la Resolución Conjunta de abril de 1898.

Entre 1899 y 1902, época de la preparación para la dominación, la presencia norteamericana adquirió una misión civilizadora, acorde a los contenidos de una ideología imperialista basada en la superioridad anglo-sajona para dictar normas de gobierno a otras naciones, promoviendo valores y nuevas conductas e instituciones, que propiciarían una estabilidad social y una posible anexión voluntaria en el futuro.

Este proceso estabilizador estuvo dirigido básicamente a programas educativos, que nos conducía a una norteamericanización de la vida y que nos afectó en diferentes órdenes.

Para orientar todas las reformas educativas, llegó a Cuba como superintendente el pedagogo norteamericano Alexis Everett Freyre, quien fuera auxiliado por cubanos, este nuevo funcionario, aprobado por Wood, había conseguido que el presidente de la Universidad de Harvard, invitara a 1256 maestros cubanos para recibir “un curso de verano” en aquel centro de educación superior. Para el gobernador general en la Isla, así como las instituciones que se sumaron a la tarea, como la “Cuban American League” o la Cuban Educational Associaton parecía ser una manera eficaz de apoderarse del alma cubana.

Para Leonardo Wood, estadounidense con un nivel académico superior, era comprensible que sería la escuela el medio con mayores perspectivas para que el pueblo que debía ser anexado se pudiera incorporar al suyo propio. Resultaba cuestión vital para el desarrollo de la sociedad capitalista, disponer de una fuerza de trabajo lista para ocupar su puesto en la producción y no podía haber trabajadores formados sin maestros.

En Cuba quedaba pendiente la tarea de ganar a los cubanos para la incorporación de su país a los Estados Unidos, era necesario además inculcar hábitos de vida al estilo anglo-sajón y desenraizar las costumbres españolas. Para todo esto resultaba elemental conquistar a los maestros, crear un magisterio anexionista.

Una mirada sobre el programa de estudios que recibirían los maestros en aquel verano, ponía en claro que el objetivo era ganar la mentalidad de los docentes. En Historia de Cuba e Hispanoamérica sobresalía la relación con Estados Unidos (allí se hablaría de la gratitud que debían sentir, porque ese país hubiese cortado la subordinación a España); la Geografía general estaba destinada a enseñarse, como aspecto primordial, con un enfoque geopolítico; se añadía la Historia de la Revolución en los Estados Unidos, como paradigma para el propio quehacer cubano y se recibirían dos clases diarias de ingles. La organización y Dirección escolar serviría para crear admiración en las instituciones de aquel país y su posterior copia en Cuba. El intento de americanización del magisterio cubano estaba en marcha.

Para concluir lo relacionado con la incidencia ideológica en los niños cubanos, además de la creación de un magisterio anexionista, los libros de textos que se utilizarían en la enseñanza serían literalmente traducción de los empleados en las escuelas estadounidenses. Los niños cubanos no sabrían quien era Martí, pero conocerían a personalidades del capitalismo norteamericano.

El 25 de junio de 1899 habían partido 900 maestras y 550 maestros rumbo a los Estados Unidos, no caben dudas del apoyo oficial que recibiría aquella operación de seducción, sin faltar la elegante recepción que ofreció a los maestros cubanos en la Casa Blanca, el propio presidente de los Estados Unidos.

Los barcos que transportarían a los pedagogos serían facilitados por el gobierno de los Estados Unidos y la secretaría de guerra pondría vehículos militares a su disposición. A los educadores se les pagarían los gastos de manutención y alojamiento, además de pagársele un sueldo durante todo el periodo.

Definitivamente aquel proyecto, como otros orquestados contra la nación cubana, no logro triunfar, el magisterio cubano había registrado, desde tiempos lejanos una vocación profundamente patriótica. Sus raíces se hundían en Varela, quien había sembrado una lección de acendrado amor al lugar en que se había nacido, y a este seguirían maestros de la talla de José de la Luz y Caballero, quien si reformista en política, no vacilo nunca en defender con garra y saber la idea de la Patria y moldear en ella a sus educandos; Rafael María de Mendive, maestro y padre espiritual de José Martí, quien con sus enseñanzas como legado, seria paradigma del magisterio cubano en todas las épocas futuras.

En un libro de autógrafos de la Universidad de Harvard, uno de aquellos maestros dejo escrito: “De paso por esta gran Republica, imperio indiscutible de la grandeza, moralidad y civilización, rindo sincero homenaje a sus tradicionales virtudes y hago votos porque selle de una vez su universal prestigio, realizando sin demora la necesaria constitución de la Republica de cubana, absolutamente independiente y soberana”. Pienso que esa será siempre la suerte de los cursos de verano, el fracaso.

Bibliografía utilizada:

Cuba: Las Máscaras y las Sombras. La primera ocupación militar. Tomo I. Rolando Rodríguez García.

Sitio digital del periódico trabajadores.

 

10/1/16

Martí y el partido político

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Ser martiano, no es solo leer los escritos que el maestro nos dejó como legado, sin dudas se aprende; él, escribió para su tiempo, y no para el nuestro, por lo que considero un error descontextualizar su obra, pero a mi juicio ser martiano va más allá del conocimiento de su genialidad política, es compromiso de vida,   incorporar sus enseñanzas a nuestros corazones, creer desde Martí y sobre todo tener certeza de que el mejoramiento humano puede ser el porvenir, estar convencido de la utilidad de la virtud, es, además, decir cada día algo útil para los demás o también dedicarse al trabajo creador para el bien de todos, es considerar la educación actividad preparatoria para la vida y la cultura la única manera de alcanzar la libertad, sin dudas es, consideración permanente, de que el norte revuelto y brutal, cada día más agresivo, nos desprecia.

He leído en el libro Pluma y machete de Ramón Roa, combatiente del 68, un poema escrito en 1905, que me estimuló a repensar en los antecedentes de la creación del Partido Revolucionario. Y dice en sus últimas dos estrofas:

Alzaste al cielo trémulas tus manos

al herirte en el pecho plomo aleve,

y esculpieron tu hazaña los humanos;

pues pusiste en la historia de relieve,

que fue una vez unir a los cubanos

lo más grande del siglo diez y nueve.

Sin dudas, el PRC fue un genial instrumento en la estrategia de liberación martiana, y si lo más grande del siglo XIX fue unir a los cubanos, fue a través de su partido, que se convirtió en un frente amplio para la independencia, consagrado en la democracia y la disciplina.

¿Qué es para Martí un partido político?

En carta a Gómez en 1882 plantea las siguientes ideas que responden desde su obra la pregunta.

Si no está en pie (…) un partido revolucionario que inspire por la cohesión y modestia de sus hombres y la sensatez de sus propósitos, una confianza suficiente para acallar los anhelos del país”

Y establece además una tesis principal: “No hay revolución posible sin organización, sin Partido Revolucionario”.

Es interesante lo que piensa el maestro sobre la política, cuando enfatiza:

“La política es una resolución de ecuaciones, la solución falla cuando la ecuación ha sido mal propuesta (Agitación autonomista. Patria 19 de marzo de 1892)

Añade además: La política es conocimiento del país, la previsión de conflictos lamentables o acomodos ineludibles entre sus factores diversos u opuestos” Este último concepto será reiterado en 1884.

Es el Apóstol, el más universal de los cubanos, posee rasgos dialécticos muy acentuados en su pensamiento, lo que permite combinar lo mediato con lo inmediato en su estrategia revolucionaria, y antiimperialista.

En su vinculación de la teoría con la práctica, nos enseña y cito:

“Hacer es la mejor manera de decir” (Revista Venezolana 1881)

“Decir es hacer, cuando se dice a tiempo” (A los cubanos septiembre de 1890)

“Hacer es el único modo eficaz de censurar a los que no hacen” (El Partido. Patria 25 de junio de 1882)

“Hacer es el único modo eficaz de responder” (A Gonzalo de Quesada. Santiago de los caballeros 19 de febrero de 1895)

Este hacer como concepto dialectico entronca con lo que se denomina, dinámica de la critica histórica.

¿Cuáles han de ser para Martí las capacidades del dirigente?

En carta a Trujillo en 1895 expresa:

“Unos ven para ahora y son los más, y cuya vista alcanza menos, otros que ven para ahora y para luego, que es como se debe ver en los casos de los pueblos, para quienes lo presente no es más que la manera de ir al porvenir”

En conclusión, las referencias realizadas al ideario martiano sobre el partido político permitieron que El Partido Revolucionario Cubano, tuviera una arquitectura sencilla y eficiente; clubes en la base, cuerpos de consejo regionales intermedios y, en el tope, el Delegado, a cuyo lado un tesorero dirige la conservación, y el empleo, de los fondos. El ajuste de tales organismos es cabal.

Fue un partido creado para la independencia y para fundar la Republica porvenir y no una asociación con fines electorales, a diferencia del pluripartidismo antimambi nacido del Pacto del Zanjón

Incluía en sus objetivos, impedir la expansión de los Estados Unidos, por lo que debe decirse que desde su creación impulsó concepciones autóctonas que rechazaban cualquier vínculo con el gobierno o la política norteamericana.

La base social de la organización estuvo constituida por los obreros de la emigración, que eran principalmente los tabaqueros y por los sectores más débiles de la pequeña burguesía cubana, en su gran mayoría intelectuales al servicio de la Nación cubana. En la práctica funcionó como el partido de las masas populares en Cuba.

Definitivamente su carácter radical en los contenidos, convirtió al PRC en el promotor de la revolución más profunda y democrática del continente.

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08/29/16

Presencia

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Para Sonia (Aye) eternamente fidelista y mujer extraordinaria

He celebrado con júbilo el 90 cumpleaños de Fidel, no me avergüenzo, soy fidelista y una parte mayoritaria de mi vida he marchado junto a sus ideales y propósitos. He sido testigo de su voluntad de dar solución a los problemas de las grandes masas, o lo que es lo mismo, ir “Con todos y para el bien de todos” como lo planteara Martí.

Mi compromiso con su causa viene desde mi nacimiento, nací en mayo de 1953, dos meses antes de que al frente de 131 hombres, atacara el Moncada en la ciudad de Santiago de Cuba, segunda fortaleza militar del país, así como el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo, con el objetivo de tomar el control de la ciudad,- cuna histórica de todas las revoluciones.

Guardo en mi memoria de niño, todavía viviendo en la barriada de Luyanó en la Habana, el recuerdo del sonido de las explosiones, de marzo de 1960, cuando el barco francés “La Coubre”, cargado de armas ocasionaba la muerte de más de cien hombres, y lo que se repetiría en cada acto o evento, después, como testimonio de una decisión: Patria o Muerte.

Tengo conocimiento y recuerdos de la invasión mercenaria en la que 1400 exilados financiados por la CIA, desarrollan el ataque por Playa Girón y Fidel, como siempre, asombró por la hombradía de encontrarse en la primera fila, actuación que repetiría cada vez que existiera peligro para la Patria ya fuese por agresiones o por desastres naturales. Fue la época luminosa de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana.

Es Fidel quien en octubre de 1965 crea el Partido Comunista de Cuba, en sustitución del Partido Unido de la Revolución Socialista en Cuba, nacido en 1962, que remplazaba, la voluntad de concreción de la unidad, iniciada con las Organizaciones Revolucionarias integradas creadas en 1961.

Este partido fue creado sobre la base del fortalecimiento de la unidad, el sentido de la responsabilidad y la comunidad de objetivos. A diferencia de las experiencias anteriores, la Revolución había creado el partido y ahora es el partido el que se empeñaría en llevar adelante la Revolución.

En ese Congreso de Constitución del PCC, en un momento de gran solemnidad el líder y fundador del proceso da lectura a la carta de despedida de Ernesto Guevara, otras tierras del mundo ya reclamaban el concurso de sus modestos esfuerzos, convirtiéndose en el paradigma del pueblo cubano y su juventud por su pensamiento y virtudes. Sin dudas el hombre nuevo.

Del mismo modo que Fidel fue artífice de la construcción del PCC y que el mismo se constituyera en peculiar aporte a la experiencia revolucionaria mundial, estimuló a la juventud cubana a que continuara el camino del perfeccionamiento de la unidad política, lo que se evidenció con la creación de la UJC, el 4 de abril de 1962, proponiendose la creación de una organización de estudiantes del nivel medio, la Unión de Estudiantes Secundarios.

Allí sería, en esa organización, donde mi participación se convirtió en consciente, estaba yo en aquel tiempo, en séptimo grado y participe con entusiasmo en el plan la Escuela al Campo, en los juegos deportivos nacionales y en otras tareas relacionadas con el desarrollo agrícola del país.

Estuve comprometido con las tareas de una nueva organización estudiantil, La Brigada Estudiantil José Antonio Echeverría, creada en 1967 y en ese mismo año tuve el honor de ser elegido como militante de la UJC, lo que me hizo crecer como soldado al lado de las ideas del hombre que enfrentó los retos de la historia.

Me comprometí y participe en el proceso de institucionalización, que se desarrollo en Cuba a partir del histórico Primer Congreso del PCC, y apoye la elección de Fidel como presidente del Consejo de Estado y de Ministros, tras la adopción de una nueva constitución y fui testigo, de sus sucesivas reelecciones en ese cargo hasta el año 2006.

Sentí un orgullo extraordinario, al vivir y apoyar la solidaridad de Cuba con el pueblo angolano y que Fidel en 1988, a más de 20 mil kilómetros de distancia dirigiera desde la Habana la batalla de Cuito Cuanavale en ese país africano, donde se le infringió una estrepitosa derrota a las fuerzas armadas sudafricanas que además ocupaban Namibia.

Esa victoria del siempre victorioso comandante, a pesar de los esfuerzos norteamericanos, que eran aliados del régimen del apartheid, cambió el curso de la historia del África austral, ya que además de consolidar la independencia de Angola obligó a Sudáfrica a aceptar la independencia de Namibia.

Lo admire muchísimo, cuando con ese don de ir al futuro y después regresar a explicárnoslo, el 26 de julio de 1989, con una lucidez extraordinaria del proceso de la perestroika en la URSS, en un discurso premonitorio, declara que en caso de la desaparición del país de Lenin, Cuba debería de resistir y proseguir en la vía del socialismo.

Debo admitir que me he sentido identificado, con el retrato que hace de él, su amigo Gabriel García Márquez, cuando expresa: “la confianza absoluta que coloca en el contacto directo. Su poder de seducción. Busca los problemas donde están. Su paciencia es invencible. Su disciplina es de hierro. La fuerza de su imaginación lo empuja hasta los limites de lo imprevisto”

En conclusión el triunfo de la revolución cubana del 1ero de enero de 1959 dirigida por Fidel, es el acontecimiento que hizo su presencia imprescindible para nosotros los cubanos. Fue indiscutiblemente el acontecimiento más relevante de la historia de Latinoamérica del siglo XX. Él seguirá siendo una de las figuras más controvertidas del siglo pasado, pese a todos los que hoy lo consideran un mal, que incluso llegan a desear su muerte en el día de su cumpleaños noventa, todos esos, no podrán nunca objetar la realidad de que hizo de Cuba una nación soberana e independiente y respetada en la escena internacional.

Muchas felicidades, Padre y gracias por estar junto a nosotros.

 

 

 

08/25/16

El Himno de Bayamo

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He leído con cierto asombro una publicación digital, con fecha del próximo pasado 15 de julio, donde se dedica un artículo a una cantante cubana y a su esposo un músico español, que han concebido la primera versión completa y contemporánea del Himno Nacional cubano en tiempo de pop-rock, independientemente de ser uno de los símbolos patrios, que acompañó a los cubanos desde las guerras emancipadoras.

Soy de la opinión, que aunque este lleno de buenas intenciones, además de que existan personas que consideren que es una buena obra artística, no me parece correcto, no es una obra de su creación, no creo que tengan el derecho de transformar un patrimonio de la nación, ¿Quién le dio el permiso?. ¿Con quienes consultaron? ¿Quién da el derecho de transformar una obra que no es de su propiedad? Estas interrogantes empezaron a rondar en mi pensamiento, pero no me decidía a emitir una opinión hasta que pude tener acceso a otra noticia que fue publicada por otra agencia.

Nueva York, Estados Unidos (19 de julio de 2016) y cito: “La legendaria banda de rock Queen, reclamo el martes a Donald Trump por el uso que el candidato estadounidense hizo de su canción We are the Champions en la apertura de la convención nacional del Partido Republicano”. (Fin de la cita). La banda consideró un uso sin autorización de su obra, en contra de su voluntad, para fines políticos.

La obra se utilizó en la convención del partido, sin transformaciones, sin arreglos, sin ningún cambio de letra y la banda lo consideró incorrecto, no quieren que su obra se utilice y de esa manera lo hicieron los Rolling Stones, Neil Young y Adele que entre otros pidieron al candidato republicano el cese de cualquier uso de sus melodías.

Entonces no hay derecho a transformar nuestro himno nacional, una obra que su letra fue creada el 20 de octubre de 1868, consagrada hoy como el día de la cultura nacional, precisamente por el himno creado por Pedro Figueredo, que fue una expresión de la madurez patriótica de los cubanos en sus afanes por alcanzar la independencia de España. Es un himno de guerra, es una exhortación al pueblo cubano a tomar las armas para luchar por la Patria, lo que es motivo de orgullo.

La música, que definitivamente fue la que sufre la transformación por el artista español de referencia; fue creada por Pedro Figueredo, por sugerencia del comité revolucionario de Bayamo, escrita en la madrugada del 14 de agosto de 1867, era nuestra Marsellesa, en aquel momento se le llamó Bayamesa, como expresión de su carácter revolucionario y del lugar en que nacía la rebeldía nacional, aquella melodía llegaría a convertirse en nuestro Himno Nacional.

A pesar de que Perucho compuso una música para el himno, es cierto que la misma sufrió modificaciones con el tiempo, por no contar muchas veces con la referencia de la partitura original. En 1983, el investigador Odilio Urfé presentó una ponencia a la Asamblea Nacional del Poder Popular de la Republica de Cuba, en la que propuso la versión actual y definitiva de nuestro himno. La partitura y letra originales se hayan hoy bajo la custodia del Museo Nacional de la Música.

Al oficializarse como Himno Nacional de Cuba, una vez independizada la Isla, se suprimieron las estrofas que, producto de casi cuatro siglos de humillaciones e ignominias, a partir de entonces herían la sensibilidad del pueblo español, al cual los cubanos hemos permanecido muy unidos por lazos de sangre y cultura.

La versión actual de La Bayamesa, refrendada por la Ley de los Símbolos Patrios de 1983, es la que José Martí publicó el 25 de junio de 1892 en su periódico Patria, armonizada por Emilio Agramonte y que fue revisada en 1898 por Antonio Rodríguez Ferrer.

Nuestra Constitución, reconoce y declara en su Artículo 4, el Himno de Bayamo como uno de sus tres símbolos nacionales que han presidido por más de cien años las luchas cubanas por la independencia, por los derechos del pueblo y por el progreso social junto a la bandera de la estrella solitaria y el escudo de la Palma Real.

Por lo que creo que la música y la letra del Himno de Bayamo, es propiedad de la nación y nadie esta en el derecho de transformarla sin la autorización del máximo órgano representativo del pueblo cubano. Si la cantante, necesita promover lo que hace, pueden componer su propia obra. Pero la obra de Pedro Figueredo (Perucho) creada en medio de la alegría y el bullicio de las tropas rebeldes, al lado de Carlos Manuel de Céspedes y otros patriotas y que pasó de mano en mano multiplicándose su canto, completándose así el nacimiento del Himno de Bayamo, no es, ni puede ser objeto de versiones por muy buenas que puedan resultar.

Desde aquella fecha remota, sus notas presidieron todos los actos del movimiento independentista y ha llegado hasta hoy, como la expresión del carácter patriótico de nuestro pueblo.

El Himno de Bayamo es nuestra historia sentida y pensada por lo que no puede ser variado, es un canto del pueblo en sus afanes, motivaciones y decisiones además de ser un hecho cultural único.