06/10/18

El Ángel de Martí

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En el pasado mes de mayo, se cumplieron 123 años de la caída en combate del más universal de los cubanos. Como cada año, me dispongo a rendir homenaje desde esta página, al hombre que logró unir a los cubanos de buena voluntad, para luchar con éxito por la independencia.

Conocido por el seudónimo de Orestes, actuó con gran sigilo, en la preparación de la contienda de 1895, haciendo énfasis en solucionar las dificultades que llevaron al fracaso la revolución de 1868, iniciada por Céspedes.

Con un tremendo simbolismo del destino a nuestro Martí lo alcanzó la muerte el 19 de mayo de 1895, acompañado de un joven de apenas veinte años de edad y que llevaba el nombre de Ángel de la Guardia, como el que todo ser humano, según la tradición cristiana, tiene siempre en su compañía.

Este era un Ángel guerrero e impetuoso, un joven cubano, nacido en Jiguaní el 16 de febrero de 1875, que llego al campamento de Dos Ríos, donde estaba Martí y Máximo Gómez como parte de la partida comandada por el General Bartolomé Masó.

Estando en el campamento mambí se enteran por los que están, que Máximo Gómez ha salido a perseguir a una columna española comandada por el coronel José Ximénez de Sandoval; Masó acompañado de Martí parte en busca de Gómez y al encontrarlo en los alrededores de la confluencia de los ríos Contramaestre y Cauto, este le ordena al Apóstol que permanezca en la retaguardia, tratando de protegerlo de los peligros de la guerra; lo deja solo partiendo junto con el general Masó a enfrentar al enemigo.

Al encontrarse Martí con el muchacho, toma la decisión de participar en la refriega, espoleado quizás por el amor propio al recibir la orden de Gómez de no participar, y alienta Ángel a que lo acompañe, partiendo rumbo al lugar donde se escuchaban los disparos.

El joven oficial, relataría después a Gómez, que ambos salieron a un claro de monte frente a un cercado, tras el cual se alineaban las fuerzas españolas, la descarga derribo a Martí e hirió al caballo de Ángel de la guardia, quien pudo escapar ileso.

Este golpe doloroso para la contienda de 1895, es corroborado por el jefe de las fuerzas españolas, que combate con las fuerzas mambisas en el lugar, coronel José Ximénez de Sandoval, que, al escribir años después, sobre el hecho expresaría:

“Su arrojo y valentía, así como el entusiasmo de sus ideales, le colocaron frente a mis soldados y más cerca de las bayonetas de lo que a su elevada jerarquía correspondiera; pues no debió nunca exponerse a perder la vida de aquel modo, por su representación en la causa cubana, por los que dé el dependían y por la significación y alto puesto que ocupaba como primer magistrado de un pueblo que luchaba por su independencia” Fin de la cita.

Ángel de la Guardia continúo una meritoria carrera militar en las fuerzas libertadora cubana, formó parte de las fuerzas invasoras de Antonio Maceo, combatió en el duro combate de Peralejo y regreso posteriormente a la región oriental donde participó en el combate de Victoria de las Tunas el 31 de agosto de 1897.

En un artículo de una revista tunera, Desplome de un Héroe, se narra el combate, que sería el último en que participaría el joven oficial del ejército libertador y expresa:

«Es el primero en el asalto de ese recinto artillado, tomando la primera fortaleza, el fortín Aragón, y como ironía del destino es el último muerto en la acción, no sin antes haber desalojado al enemigo de otros reductos… en la cuarta posición, el fuerte de Telégrafo ya tocando sus muros humeantes, la descarga enemiga lo privó de la vida, produciendo una sensible baja en las filas libertadoras, para ocupar un sitial honroso en las páginas de la historia patria».

El próximo 30 de agosto del 2018 se cumplirán 121 años de la caída en combate de Ángel de la Guardia Bello, joven mambí de 22 años, con el grado de Teniente Coronel y jefe del regimiento Vicente García, que bajo las órdenes del Mayor General Calixto García Íñiguez tomó la ciudad de Las Tunas.

Lamentablemente, Ángel de la Guardia muere muy joven y no dejó descendencia, motivo de la poca información acumulada sobre él. Fue un mambí admirable, pero su trayectoria fue corta, la Toma de Las Tunas constituye la principal acción combativa a la cual está vinculado.

Fue un joven que creció pobre como la mayoría de los niños de la época, aunque en una familia culta para el siglo XIX, pues sus padres eran profesores. Desde muy joven partió a la guerra de independencia y el 2 de abril de 1895 ya era miembro del Estado Mayor de Bartolomé Masó.

La historia lo puso al lado de Martí en Dos Ríos. Murió heroicamente durante la toma de Las Tunas. En Jiguaní, donde el bravo mambí nació, una pequeña tarja solo dice su nombre y la fecha de su nacimiento y muerte.

Así cayó, abrazado a la gloria, el Ángel de Martí.

 

05/18/18

Criollos y tabaco

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Inicialmente pensé en titular este escrito como: “Una historia del tabaco”, pero eso sugeriría, creer en una narración insulsa, innecesaria y larga, sin embargo, soy del criterio que, no es posible escribir sobre un hecho tan importante para el país como las sublevaciones de los vegueros, sin hacer referencia a esa planta, convertida en tradición nacional.

Fue en Cuba donde Cristóbal Colón conoció el tabaco y el uso que de él se hacía: los aborígenes que habitaban el centro y oriente de la Isla, cultivaban la planta, cuya hoja utilizaban como medicina y en sus ritos ceremoniales. No hay indicios que se cultivara en la región habanera en esa época, para fines del siglo XVI el proceso de colonización lo había asentado en esa zona.

El cultivo exigía mucho cuidado y dedicación, por lo que a mi juicio influyó en no dar espacio a la esclavitud africana, siendo asumido por inmigrantes canarios que ocuparon primero las riberas lodosas y después fueron adentrándose en el interior de la región, siguiendo la ruta de la llanura de tierra roja y fértil. Los vegueros fueron tolerados por los terratenientes porque obtenían beneficios de esas producciones.

En sus inicios el cultivo fue combatido duramente por la metrópoli, pero al ir convirtiéndose en negocio lucrativo, al iniciarse el siglo XVII, se autoriza y protege por las autoridades españolas.

La real orden que establecía el estanco del tabaco fue promulgada el 27 de junio de 1717, consistía en la creación de un organismo oficial, – la factoría, – encargado de la compra, almacenamiento de la hoja para su remisión a España; Al propio tiempo se dio a conocer una instrucción en la que por primera vez se disponía la clasificación de las hojas por su calidad, precio de cada clase, formas de empacarlas, peso de los fardos y otras medidas de control creándose las bases de una racionalización del cultivo y la elaboración del tabaco, también quedaban eliminados los intermediarios y se instituye la compra directa al cosechero.

Existían dos grupos involucrados en la producción tabacalera, con intereses antagónicos: productores y compradores, estos últimos representados por estado español y los funcionarios del estanco. Otros compradores eran los intermediarios entre el veguero y el estado; comerciantes dedicados al funcionamiento de las cosechas, hacendados ganaderos, funcionarios especuladores, gentes del clero y otros provistos de capitales, que obtenían el producto a bajo precio y lograban altos beneficios en la transacción.

En la categoría de productores hay también dos elementos contradictorios; el primero es el veguero, reitero descendiente de canario y que, como hijo de esa tierra, es fuerte, resistente, sobrio, arisco, sin dejar de ser hospitalario, afecto al cultivo en pequeña escala y aficionado a trabajar por su cuenta, características estas legadas al guajiro cubano.

Fernando Portuondo, en su libro” Historia de Cuba, en la editorial minerva 5ta edición, La Habana 1953, afirma; “…la modestia de su hogar no le impide tener siempre dispuesto un rincón acogedor y un plato para el transeúnte” El otro elemento lo constituyen los dueños de molinos, en su mayoría grandes hacendados, que compraban tabaco y producían el rapé.

La aplicación del estanco provocó malestar entre los productores, pero la arbitrariedad con que de inmediato la empeoraron los funcionarios encargados, obligando a vender a precios inferiores a los establecidos, conllevó a sucesivas denuncias y protestas.

Con una solidaridad muy desarrollada para la época los vegueros se rebelaron en tres ocasiones: 1717; 1720; y 1723, son inobjetablemente que ellas forman parte de “los acontecimientos más emocionantes y significativos de la historia de la isla en esos tiempos, pero es la última la que más se vincula con la zona centro-sur habanera. Sin duda, “el veguero reinició el grito resonante de libertad que no se escuchaba en nuestra tierra desde el inhumano chisporroteo de la pira de Hatuey”3.

   Si bien es cierto que, durante las dos primeras, el poblado de Jesús del Monte fue el punto de reunión de los campesinos que protestaban contra el monopolio, durante la tercera, las convulsas e irritadas masas de labradores procedentes de San Miguel del Padrón, Guanabacoa, Jesús del Monte, el Calvario, Arroyo Naranjo, etc. se reunieron con sus colegas de Calabazar en un conocido recodo del río, bajo la sombra de una frondosa ceiba ya desaparecida, En este histórico sitio, el 20 de febrero de 1723, los enardecidos campesinos acordaron destruir las cosechas de los propietarios que habían quebrantado los acuerdos de no vender el tabaco en efectivo, al precio de la tarifa oficial, no realizar nuevas siembras y, además, arrancar el tabaco sembrado sin dejar una sola mata en pie.

El ejército colonial cayó sobre ellos con todo su poder represivo; perdieron hombres en el combate de Calabazar y 12 prisioneros fueron ahocados en Jesús del Monte el 23 de enero de 1723, para que sirvieran de escarmiento.

Luego del fracaso de la sublevación de los vegueros, muchos de aquellos cultivadores se desplazarían hacia nuevas zonas, como la de Vuelta Abajo, aunque los mercaderes siguieron enriqueciéndose como mercenarios.

Con la muerte de los vegueros, termina la sublevación, mas no se puede decir que el esfuerzo fuera en vano; la real orden del 17 de junio de 1724, en consecuencia, al informe de Guazo Calderón, que se desempeñaba como Capitán General al Rey, determina la libre venta de tabaco hasta 1761 en que es impuesto de nuevo el estanco, con idénticas características que, en 1717, hasta 1817 en que es abolido y desaparece la Real Factoría.

04/21/18

Una cuestión de opinión

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No soy de los que disfruta discutiendo o polemizando sobre asuntos de política. Pienso que cada cual tiene el derecho de pensar según su deseo y no me molesta que personas que quiero puedan tener opiniones diferentes a las mías. Pero no me gusta que traten de manipular mi opinión acerca de la situación actual en Cuba, a partir de los resultados de la sesión de la Asamblea Nacional, donde es elegido un nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

 Quiero narrar que ayer, al salir de la escuela, pude ver a un joven, con una cámara digital sofisticada y con trípode, entrevistando a mis alumnos, no me detuve, pero no había adelantado mucho cuando aquel joven me detiene, se presenta y dice pertenecer a un sitio de opinión y que está realizando encuestas,  solicitándome que responda algunas preguntas, aunque mi deseo inicial fue no responder en la calle y sin conocimiento del tema, accedí porque era el mismo que entrevistaba a mis muchachos y no pude superar la curiosidad de lo que preguntaba.

Saco su móvil y empezó a leer peguntas, los verdaderos temas de la entrevista, se relacionaban esencialmente con: Si estaba de acuerdo con la continuidad de la revolución, si estaba de acuerdo con establecer la pluralidad de partidos y que, si tomando en cuenta de que hay que cambiar lo que debe ser cambiado, podía pensar en otros cambios necesarios.

Evidentemente trataba de manipular mi opinión, No sé qué respondieron mis alumnos, ya que, aunque portadores de conocimientos, pienso que no estaban preparados para ese tipo de entrevista.

Aunque respondí con mi opinión personal, quiero escribir las opiniones que expresé, sin ánimo de ofender a los que piensan diferente.

En primer lugar, considero que el proceso revolucionario cubano es uno solo, ininterrumpido, desde Céspedes, pasando por Martí, Mella, Villena, Guiteras y Fidel. Por lo que comparto la idea que solo la continuidad de la revolución asegura el no retroceso a la presencia norteamericana en Cuba, a los Tratados leoninos y la injerencia política, que se mantuvo en Cuba por 60 años. Díaz Canel, ha de representar esa continuidad y lo ha demostrado hasta ahora en su desempeño.

En segundo lugar, la propia historia, desde Martí, nos ha enseñado que el pluripartidismo nació anti mambí, siempre en Cuba, estuvo al lado de los intereses de una potencia extranjera y también fue así durante los gobiernos burgueses neocoloniales, servidores todos, de gobiernos de Norteamérica. La idea del unipartidismo en Cuba viene de manera coherente desde el Partido Revolucionario Cubano, creado por Martí, para hacer la guerra con la concreción de la unidad para ganar la guerra, y fundar la Republica; aquel partido tampoco era electoral, pero era el alma de la Revolución cubana.

Tercer lugar, el que no sea capaz de ver en el concepto revolución de Fidel, el análisis de la experiencia revolucionaria y considerar, que es el punto de partida para nuevos empeños, desconociendo que en Cuba existe un programa a corto, mediano y largo plazo, de implementación de cambios para hacer crecer el Socialismo, ¿qué nuevos cambios voy a proponer? ¿hacer reversible el socialismo? ¿desestimar el papel del Partido en la conducción revolucionaria? No podría estar de acuerdo con esos cambios, pese a nuestras dificultades, pese a los nuevos retos que tendrá que dar solución la revolución, mantengo mi criterio, aprendido de Guiteras, de que, el socialismo es una necesidad histórica en la nación cubana, además, su programa fue una demostración de que el socialismo conduce a la justicia social, práctica que demostró la dirección de la Revolución Cubana encabezada por Fidel durante más de 50 años.

Siento admiración por Raúl, su historia en el desarrollo revolucionario, su fidelidad al líder indiscutible del Moncada, sus aportes en la construcción de la nueva sociedad, y sobre todo en su previsión que da garantía a la continuidad del empeño nacional, por lo que, asumo las palabras del poeta cuando dijo: “No eres el ultimo Mambí, miles de cubanos con machetes pasarán por aquí” Yo, sin temor a otras opiniones, estoy seguro que soy uno de ellos.

 

 

04/7/18

El invencible coloso que nos anima

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Nuestra historia, es pensada pero también sentida; valores como el amor por la independencia, la convicción de la libertad para la Patria, el orgullo que se puede sentir por nuestros hombres de brillantes campañas, que no han perdido su brillo, pese a la distancia de los 150 años que los separan de nuestro presente.

Escribiré del Titán, nuestro Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, nacido en Santiago de Cuba el 14 de junio de 1845, primogénito del matrimonio de Marcos y Mariana, quienes tuvieron ocho hijos más, además de la decena que ambos traían de uniones anteriores.

De Maceo un centenar de anécdotas delatan el sentimiento independentista que lo llevara a defender la causa liberadora cubana. Son las leyendas menos conocidas de su vida, en las que fueron visibles los méritos que lo inmortalizaron como el titán de Bronce.

Pero lo que realmente, a mi juicio, convirtió en leyenda, aconteció el 6 de agosto de 1877, al caer herido en Potreros de Mejías, en Barajagua; montado en su caballo Guajamón, se hace blanco fácil de la infantería española, al arremeter contra esta y varias descargas de fusil atraviesan su cuerpo. Totalmente ensangrentado, sin dar apenas señales de vida, es rescatado velozmente por sus compatriotas. Es llevado ante su amigo y médico Félix Figueredo, quien logra reanimarlo, aunque sin tener esperanza de la salvación, sus heridas son profundas y en el pecho.

Cinco días después, el doctor Figueredo escribe a Gómez y cito: “El estado del enfermo, bastante grave y es de temerse resultado funesto si no ceden los síntomas. La noche pasada ha podido muy poco reconciliar el sueño y en los momentos que dormitaba lo hacía delirando. La fiebre que desde el primer día se presentó, en vez de ceder aumentó y su pulso late lo menos 110 veces por minuto. La lengua pastosa y seca. La sed es intensa. El vientre timpánico y un estreñimiento tenaz, que ayer empezó a ceder mediante lavativas emolientes que yo mismo le puse” Fin de la cita.

Al cuidado de una pequeña escolta que encabeza su hermano, el teniente coronel José Maceo, Antonio es curado amorosamente por María, su fiel compañera que enfrenta el terrible desangramiento, con curas imposibles, usando hiervas del monte, alimentándolo con miel de abejas, caldos de gallina y huevos de pichones; Antonio sobrevive y recupera su capacidad de decidir, ello le permite dirigir a su pequeña escolta, luego de que son delatados por un traidor y varias patrullas españolas suben al monte para capturarle, sabiendo que está gravemente herido.

Llevados en hombros sobre una camilla, el Titán es trasladado de un ligar a otro por su hermano José, el práctico Liberato Portales y otros siete hombres que se baten día y noche sin comer y sin dormir, hasta que llega el momento crucial, el 27 de septiembre, cuando los españoles logran llegar a pocos pasos de Maceo y se disponen a apoderarse de él.

Entonces sucede lo inesperado, lo indecible, Con un esfuerzo sobrehumano, se abraza al cuello de su caballo Guajamón, que ha pedido que le mantengan al lado de su camilla, logra montarlo y escapa al galope hacia el monte, sin que puedan alcanzarlo los disparos enemigos. Aquella proeza lo convirtió en leyenda hasta para los propios españoles.

Antonio fue de los hombres del 68, que ascendió a fuerza de coraje; sargento en su primer combata de Ti Arriba, la noche de su alzamiento; capitán abanderado el 10 de diciembre, comandante el 16 de enero de 1869 y 10 días más tarde, era teniente coronel. Céspedes lo hizo el 22 de marzo de 1872, a pesar del recelo de algunos jefes con limitaciones racistas.

 Otra muestra de sacrificio y entereza del Titán, es la forma en que supera el tartamudeo al hablar que padece desde su infancia; hablando pausadamente, repitiendo las palabras. Ensimismado en las lecturas de los grandes poetas y literatos de su tiempo. Además de la prensa, eran sus lecturas favoritas las obras de Víctor Hugo, el pensador más sólido de aquella época, los poetas cubanos, y sobre todo a Heredia. Era un hombre que creía en la necesidad de la cultura y la información para poder ejercer el mando y dirigir.

Sin dudas es Antonio nuestro invencible coloso que con su ejemplo de cubania, de entrega a los ideales de la independencia nos anima. Pienso que mientras exista la Historia y exista la Isla, no podrá dejarse de hablar de las 27 heridas en su cuerpo, de su temperamento y del legendario hijo de Mariana, bautizado por los cubanos como el Titán de Bronce.

Bibliografía utilizada:

Revista Calibán. Capítulo del libro: Legado y memoria. La Habana, Ediciones Boloña 2009. Eusebio Leal Spengler.

De la leyenda y la bravura, surge un Titán: Antonio Maceo Grajales Radio Cadena Agramonte.

 

03/20/18

El duelo de honor de Guillermón

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Estoy convencido que en Cuba no se pueden definir, ni negros, ni blancos todos somos mestizos, de esa forma es como veo el universo que conforma hoy al pueblo cubano. La presencia negra en nuestras raíces, no se puede ignorar, si así fuera estaríamos atentando contra la unidad nacional.

 Han transcurrido 150 desde el inicio de la guerra grande, que, con la integración de la rama negra y blanca de la nacionalidad, al luchar con los mismos objetivos, nos ofrecen ejemplos de personalidades que son imprescindibles en nuestra historia Patria y que nos crean sentimientos de orgullo, gratitud y admiración.

Por esa puerta de admiración y respeto llegó a nuestras gestas por la independencia, aquel joven negro de 27 años, alzado en la manigua, bajo las ordenes de Donato Mármol y que sus compañeros le llamarían Guillermón por su estatura y coraje pero que su verdadero nombre era José Guillermo Moncada que se consagró como héroe legendario de las luchas cubanas y se destacó por el hábil empleo del machete.

Lo que escribo hoy, versara sobre uno de los hechos de nuestra historia que poco se conoce, el duelo de honor de Guillermón, que se desarrolla dentro del contexto de la radicalización de la guerra iniciada por Céspedes, que fue la invasión a los ricos cafetales y plazas fortificadas de Guantánamo, dirigida por Máximo Gómez Báez en 1871, página gloriosa de nuestra historia mambisa y, como botón de muestra se destaca el duelo entre el integrista Miguel Pérez y el valeroso santiaguero.

Miguel Pérez y Céspedes, era el jefe de una de las bandas de traidores pagados por el oro español para perseguir a las familias de los mambises que estaban en el monte, además de sembrar el terror y asesinar guajiros indefensos. Enterado este, de que Guillermón y sus hombres invadirían la zona de los cafetales de Guantánamo, zona bajo su dominio, mandó a poner en árboles, bohíos, cercas y demás lugares visibles, carteles ofensivos para el jefe Mambí.

Uno de ellos decía lo siguiente:

Guillermón Moncada, donde quiera que se encuentre. Mambí, no está lejos el día en que pueda sobre el campo de la lucha bañado por tu sangre, izar la bandera española sobre las trizas de la bandera cubana.                                                 Firmado. Miguel Pérez

En los mismos lugares donde se encontraba el reto del traidor de Cuba, el patriota cubano, replicaba con mensajes que denotaban sencillez, serenidad y decisión.

Por dicha para mí se aproxima la hora en que mediremos nuestras armas. No me jacto de nada, pero te prometo que mi brazo de negro y mi corazón de cubano tienen fe en la victoria. Y siento que un hermano extraviado me brinde la triste oportunidad de quitarle el filo a mi machete; más, porque Cuba sea libre, hasta el mismo mal es bien.      Guillermo Moncada.

El duelo, no tardó en realizarse, aunque no fue de la manera que Miguel Pérez y su pandilla esperaban. Ambas fuerzas se enfrentaron en un combate que duró cinco horas; pudo más el tesón de los mambises, quienes encerraron en un cerco de hierro y fuego a los bandidos de Miguel Pérez con su jefe dentro. El traidor cayó en manos de los libertadores. El asesino de patriotas indefensos, mujeres y niños fue traído ante el jefe mambí.

 Comenzó el duelo. Ambos eran muy diestros con el arma blanca, el traidor Pérez era valiente, impetuoso en el combate, mañoso y experimentado en estar lides. Pero Guillermón sereno y valiente, fue asentando golpes efectivos con su afilado machete hasta que lo dejó mortalmente herido.  Los acobardados hombres del integrista abatido, que esperaban la muerte, fueron liberados y cargaron con los restos mortales de su jefe.

Aquel duelo, se desarrolló, en un lugar conocido como El Palenque, de la actual provincia de Guantánamo el 16 de mayo de 1871. Moncada envió a Gómez, las insignias y el arma del jefe de la banda que había aterrorizado los campos guantanameros.

En respuesta, el general en una misiva, después del consabido regaño lo asciende a coronel del Ejército Libertador, las fuerzas de Moncada no estaban dirigidas por un jefe cualquiera, era un jefe que los llenaba de orgullo.

Este patriota nació el 25 de junio en Santiago de Cuba, su padre Narciso Veranes que era esclavo liberto, no quiso reconocer a sus hijos por lo que Guillermo tenía como único apellido el de la madre, Dominga Moncada. De niño aprendió a leer y escribir y era carpintero al incorporarse a la contienda.

No fue la espada española quien lo venció, cuando inició la guerra de 1895 y salió al campo de batalla, ya estaba derrotado por la tuberculosis. Fue el propio Martí quien lo designo, jefe de la provincia de Oriente para convocar el inicio de la guerra, era el líder indiscutido del independentismo en el sudeste oriental y el jefe de mayor prestigio en ausencia de Maceo.

Después de dar la orden de alzamiento en Santiago de Cuba, realiza uno de sus actos más valientes y dolorosos, reunió a su Estado Mayor y entregó el mando a Bartolomé Maso. Moriría poco tiempo después, por Alto Songo el 5 de abril de 1895, dejando como heroico legado, su participación en las tres guerras.

03/9/18

Vicente, un General de Cuba

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En octubre de este año, conmemoraremos el 150 Aniversario del inicio de las luchas de independencia contra el colonialismo español, sería Céspedes, en su ingenio Demajagua, quien despertaría a un pueblo oprimido y con la lucha armada como vía, se empeñaría en alcanzar la independencia.

Uno de los primeros en incorporarse a su causa fue Vicente García González quien, de carácter afable y jovial, enamorado de su extraordinario bigote, pero a la vez, inquieto y rebelde, se convertiría en un verdadero azote de la España colonial. El 13 de octubre atacó su ciudad natal y la tomó casi totalmente, retirándose con sus hombres a su cuartel y allí en lo más alto, ondeó la bandera de Cuba.

El 24 de octubre arribó a Las Tunas el coronel español Eugenio Loño que encierra a la familia del jefe cubano en su casa para tratar de doblegarlo. Coloca guardias en las puertas y las ventanas las que mando a clavar y ordenó que no se permitiera ningún tipo de alimento.

Dentro de la vivienda quedaron prisioneras Brígida Zaldívar Cisneros, esposa de García; la madre de Vicente, Rosa González, de más de 70 años de edad y sus pequeños hijos. A los tres días murió de hambre la hija más pequeña del general, María de la Trinidad, de sólo 4 meses de nacida, y poco tiempo después moriría su hijo Saúl. No obstante, la esposa de Vicente García fue incapaz de pedirle a su esposo que se rindiera, a él le quedaban muchos hijos por los que luchar. La repulsa del pueblo y la reacción nacional e internacional hizo que el coronel Loño suspendiera el encierro, pues sabía que el valiente mambí no se doblegaría por aquellos métodos.

Así era, pudo haber escogido una vida tranquila y acomodada gracias a la riqueza de la familia. Las penurias de la guerra, los inimaginables sacrificios del mambí le hubiesen sido ajenos, pero los prefirió antes de ver su Patria esclavizada.

Facilismos, tergiversaciones y, ¿por qué no?, hasta mitos e intrigas personales, han hecho de Vicente García una de las figuras más controvertidas y polémicas de la historia nacional. Quizás porque durante años predominó una enseñanza e interpretación de los hechos del pasado con tendencia al reduccionismo. Todo ello convirtió al León de Santa Rita en un héroe incómodo, causante, no pocas veces, de airadas discusiones o relegado de sitios dedicados a rendir homenaje a los grandes hijos de la Patria.

La historia ha sido dura con él. A lo largo de los años sus errores, ponderados por encima de incontables méritos, lo convirtieron en una figura incomprendida. Sin embargo, los esfuerzos de importantes historiadores por reivindicarlo han recuperado en cierta medida el alcance de su legado.

Sin dudas, sus decisiones no siempre fueron acertadas, y de alguna forma incidieron en la senda de la desunión, pero pienso que no se le puede considerar como el único responsable, otros ejemplos hay que contribuyen también en este sentido, incluyendo por supuesto la actuación del Gobierno de Guáimaro.

El 26 de abril de 1875 las tropas del mayor general tunero Vicente García González se sublevaron en las ruinas del ingenio azucarero Lagunas de Varona, en Las Tunas, arrastrando en su movimiento a las fuerzas orientales que debían avanzar hacia Las Villas para reforzar el contingente invasor que lideraba Máximo Gómez.

El programa de Lagunas de Varona demandaba la deposición del presidente interino Salvador Cisneros Betancourt y la creación de un gobierno provisional de cinco miembros que funcionaría durante cuatro meses, durante los cuales dictaría medidas para que en elecciones populares se eligieran cuatro diputados y dos senadores por cada estado en que se dividía la Isla: Oriente, Camagüey, Las Villas y Occidente.

La sedición y el programa de Lagunas de Varona reflejaban problemas de fondo, anteriores algunos al estallido de la revolución el 10 de octubre de 1868, y agravados en el contexto de la invasión a Occidente. También entre otras causas del pronunciamiento, estaban las divisiones políticas dentro de la dirección revolucionaria, agudizadas por el golpe de estado a Céspedes el 27 de octubre de 1873. Un núcleo importante de cespedistas convergió en Lagunas de Varona, al lado del general García, para oponerse a Cisneros Betancourt.

El general tunero recabó apoyo de Antonio Maceo para su programa mediante una carta en la que solicitaba su adhesión. Pero el jefe de la División Cuba se opuso, expresándole en su respuesta que, aunque comprendía las causas de los problemas señalados en la comunicación recibida y estaba de acuerdo con muchos de los acuerdos señalados en el documento de Lagunas de Varona, no aprobaba los procedimientos empleados, en tanto la desunión y la indisciplina conducirían a la crisis definitiva de la revolución.

En diciembre de 1876, se le ordena al mayor General Vicente García marchar a Las Villas, indicación que aceptó en principio, pero pide para llevarla a efecto, armas y hombres. Desde Las Tunas salió con un buen contingente, pero muchos de aquellos soldados, conociendo de antemano la situación de aquel territorio comenzaron a desertar.

El gobierno había prometido a García, hombres y armas y al final no cumplieron esos ofrecimientos, no obstante, el General cubano marchó hasta Santa Rita en Camagüey, por el camino se encontró con varios jefes que venían de Las Villas y le informaron que con esas fuerzas que él llevaba, era imposible pasar a Las Villas, es necesario tomar en consideración un antecedente que pudo influir en la decisión de Vicente de no avanzar en el cumplimiento de la orden, y fue la postura de Carlos Roloff que ya había impedido que dos generales mejores que él,  actuaran en Las Villas, Gómez y Maceo, lo que podía ocurrir con el Tunero.

En Santa Rita acamparon las fuerzas de Vicente y allí se produjo un movimiento político que se le imputa que definitivamente no fue promovido por él, aunque sí estuvo al tanto.

Aquel movimiento político de 1877, liderado por Charles Philibert Peissot, gran sargento de la Comuna de Paris y que lucho al lado del general con el seudónimo de Aristipo, nuevamente exigía reformas, como que se promulgara una República Federal Social para la que no existían condiciones, en instantes en que la Revolución necesitaba fortalecer la unidad, dada la debilidad que en este sentido se percibía.

Cuando la Protesta de Baraguá, junto al general Antonio, escenificó la gloriosa epopeya, al no estar de acuerdo con una paz sin independencia; durante la entrevista, Martínez Campos le dice a Maceo que ya García había entrado y el general respondió con energía: García está ahí en ese monte, ¿quiere Ud. que se lo presente?

El 16 de marzo de 1878, es electo Vicente General en jefe de los ejércitos de la Republica, logrando nuevas victorias para la Patria como son:  Pozo del Caimán, La Cucaracha, Parada, Vista hermosa y otros.

Una vez definida la conclusión de la contienda, partió a Rio Chico, en Venezuela. Hasta allí lo siguieron quienes, pagados por la Corona española, tenían la misión de asesinarlo y así sucedió, cuando le colocaron vidrio molido en la comida el 4 de marzo de 1886, cumpliéndose este año el 132 aniversario de aquel crimen.

Hermosas fueron las palabras de Martí al conocer de su muerte. «Allá, en un asilo infeliz, moría tiempos hace, en la rústica cama, un General de Cuba, rodeado de sus hijos de armas, y se alzó sobre el codo moribundo, no para hablarles de los intereses de la tierra, sino para legarles, con el último rayo de sus ojos, la obligación de pelear por su pueblo hasta verlo libre del extranjero que le odia y extermina».

Es preciso recordar al General Vicente García y a los valientes soldados que junto a él lucharon, se puede afirmar que contribuyó a la desunión, pero sin dudas lucho por los grandes objetivos, patrióticos y revolucionarios de su momento histórico. Apoyo el alzamiento de Céspedes en Demajagua y se lanzó a la manigua redentora a combatir por la independencia nacional y la abolición de la esclavitud.

02/25/18

Los chinos cubanos, ni traicionaron ni desertaron

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Disfruto cada domingo, con los escritos de Ciro Bianchi, es lo primero que busco en el periódico Juventud Rebelde al finalizar cada semana. Aprendo y quedo de alguna manera enganchado con los temas que propone. En su último artículo me ha interesado lo relacionado con la presencia china en Cuba y su apasionante historia, precisamente en el año que se cumple el aniversario 150 del inicio de las guerras de independencia contra España.

Para 1847 cientos de hombres dejaron su China natal con la ilusión de ganarse la vida en el nuevo mundo, muy rápido desaparece la ilusión y el destino se vuelve cruel con ellos. Cada culí tenía que firmar un contrato que establecía su subordinación a un mismo patrón durante ocho años consecutivos. Cuando llegaban a Cuba eran tratados como animales, conducidos a la localidad habanera de Regla y allí encerrados esperaban que algún rico hacendado los comprara para soportar después extenuantes jornadas de trabajo.

La situación del chino “contratado”, no era diferente a la de los negros traídos de África como esclavos, padecía como uno de los sectores más maltratado por el sistema colonial, era de esperar que el 10 de octubre de 1868, al llamado de la campana de la Damajagua, donde viera la luz el manifiesto de Céspedes, los chinos abrazaran la causa cubana por ser la de los explotados.

Se sabe que los primeros que se incorporaron a la Revolución fueron los de la zona de Manzanillo, lugar al que habían sido llevados para la construcción de las trochas locales, allí fueron protagonistas de una de las hazañas más audaces de Maceo en 1873, en el ataque a la Villa de Manzanillo, conocida desde ese momento como el “Ataque de los chinos” en la que su participación fuera decisiva en la toma de la guarnición, que ellos habían ayudado a construir.

Durante la guerra del 68 combatieron a las órdenes de Ignacio Agramonte, Carlos Roloff, Calixto García, recibiendo el reconocimiento de esos guerreros. Al morir Agramonte, su mando es ocupado por el General Máximo Gómez, quien dirige victoriosamente una serie de combates contra el enemigo español, siendo las Guásimas la más destacada, en ella tres mil soldados españoles de todas las armas fueron derrotados por mil trescientos mambises, de ellos quinientos eran chinos, allí el Capitán Juan Sánchez que su verdadero nombre era Lam Fu King, brilla como guerrero a partir de su experiencia militar adquirida como soldado en China.

En la tropa de Gómez se alistaba el chino José Bu Tan que alcanzó los grados de Capitán y se conocía que era amigo y hombre de confianza del que sería el general en jefe del Ejército Libertador. Bu Tang fue práctico y correo personal de Gómez.

Otra gloria del mambisado chino, el teniente Tancredo, que vivía en la zona de Las Villas, fue hecho prisionero y al oírse llamar con desprecio “chino manila, ripostó, mirando a los ojos del enemigo, que era un teniente del Ejército Libertador y pedía que lo fusilaran.

Ya en el periodo de la guerra necesaria de Martí, el 13 de mayo de 1895, los generales Antonio y José Maceo lograron una de las primeras victorias mambisas de la guerra: la acción de Jobito, en la que participó activamente el Capitán Tolon con doce chinos. Dos meses después se volvieron a destacar en Peralejo, donde fue derrotado el general Martínez Campos. Muchos de estos chinos se ganaron el honor de pertenecer a la escolta de Antonio Maceo en la invasión a Occidente.

Nadie podía vaticinar, que aquellos primeros chinos, llegados a Cuba el 3 de junio de 1847, con los ojos legañosos y marchitos por el salitre de dos océanos, que observaron todavía con júbilo la estrecha boca de la Bahía de la Habana, sus magníficas defensas de piedra y los verdes arboles de aquella ciudad de sueños y sol eterno, sería el día que había comenzado la larga crónica de cubania de aquellos que entraron en nuestras vidas para siempre por el esfuerzo y la sangre derramada durante treinta años de luchas contra el colonialismo.

El 10 de octubre de 1931, se erigió un monumento para honrar el patriotismo de los chinos que lucharon por la independencia de Cuba. Una columna de granito pulido a brillo de espejo, del escultor Fritz Weigel, que en su base se leerían las sentidas palabras “No hubo un chino cubano desertor” “No hubo un chino cubano traidor” la autoría no reconocida en el monumento, corresponde a Quesada.

Definitivamente aquellos hombres nacidos en el gigante asiático, han formado parte indisoluble de la nacionalidad cubana, de su espíritu de libertad e igualdad, de la confraternidad que nace de la mesticidad de nuestra cultura; a lo largo de casi 160 años su aporte ha estado presente en todos los ámbitos de la realidad nacional: la cultura, el deporte, la culinaria, el comercio, la religión etc. Los chinos y sus descendientes continúan hoy, ese proceso de intercambio e influencias mutuas con el resto de los grupos étnicos que conforman el ajiaco cultural cubano, según ha definido Don Fernando Ortiz.

02/3/18

De mulatas y Palmeras

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He de confesar, con cierta pena, que, en toda mi vida, solo una vez visité el Museo Nacional de Bellas Artes, y no lo hice como una visita personal, fue gracias a una visita propiciada por el Ministerio de Educación.

En aquella ocasión, al entrar, sabía lo que quería ver, y me dirigí a la sala donde se expone el arte cubano de inicios del siglo XX y especialmente para ver, la obra de Carlos Enríquez Esteban Gómez.

Este interés de conocer su obra, surge por la curiosidad que me impone un programa de televisión de la UNEAC; “Hurón Azul”, me intriga de donde sale este nombre, que significa y en la indagación llego a la Quinta donde vivió el artista, la historia del Hurón pintado de azul hasta su muerte y finalmente el bautizo del lugar, donde precisamente muere, el artista, después de crear allí obras de infinito valor.

 El Rapto de las Mulatas convierte en celebridad al autor, sin dejar de mencionar otras obras extraordinarias como Campesinos Felices, las Bañistas de la Laguna, entre otras.

La mágica obra, me invito a contemplarla detenidamente, por sus sentimientos encontrados, sensualidad y brutalidad, el amor y el odio, el miedo y la audacia y así fue como terminó en la sala de mi casa una reproducción de la misma.

Según he podido leer, el Rapto de las Mulatas, se refiere a dos campesinos con voraz desafuero que someten a las mulatas a través de violentos movimientos,- en mi opinión no eran campesinos, eran hombres armados, y me sugerían guardias rurales;- los caballos inquietos, los palmares a lo lejos, estableciendo de manera indiscutible la cubania, aquellas mulatas que se defienden y quieren escapar y la lujuria y el desenfreno que dominan a sus captores, estremecen a quien observa la obra y es expresión del alcance y el despertar del arte cubano del siglo XX.

Según la crítica, sus cuadros, fieles a “la pintura del guajiro en su paisaje”, expresan en mi humilde opinión, un estilo surgido a partir de un discurso en el que subyacen historias, leyendas, hazañas y el propio guajiro, personaje preterido de las tierras absorbidas por una minoría dominante de la época, tema de la maduración de la conciencia nacional, reflejo del contexto social y político, siendo sus cuadros ejemplos personificados de estas ideas de época.

Es interesante hacer referencia al contexto histórico en el que nace el Rapto de las Mulatas en 1938, y evaluar las luchas campesinas que se desarrollan, en lo que, en la historia se conoce como la apertura democrática cuando era Federico Laredo Bru quien encabezaba la nación a la sombra de la figura militarista de Fulgencio Batista.

Era un hecho, antecedente a la apertura, que en la década de los años 20 se incrementaban las acciones expansionistas de los grandes terratenientes, pero también adquirió fuerza la resistencia que, para no dejarse arrebatar sus tierras, oponían los campesinos que se iniciaban en la organización para la lucha. Un ejemplo de estas gestas de guajiros es el realengo 18, encabezados por Lino de las Mercedes Álvarez en 1934 que contó con la solidaridad nacional encabezada por el Partido Comunista.

Para el año 1937, en el nuevo clima político creado, se desarrolla el Primer Congreso Campesino, donde se rechazan los desalojos, se pronuncian por el derecho a la tierra y se exigen escuelas y otras mejoras sociales. Estos hechos también caracterizaban la vida del campesino cubano.

Refiriéndose a Carlos Enríquez, autor de esta importante obra, premiada en la II Exposición Nacional de Pintores y Escultores en La Habana; José Antonio Portuondo prestigioso intelectual cubano expresó:

“…fue uno de los más talentosos renovadores de la plática cubana y, entre ellos, el amante más fiel y constante de la tierra cubana y sus criaturas, de sus leyendas y costumbres, en las cuales está la raíz de un auténtico arte cubano”

Carlos Enríquez Gómez, nacido el 3 de agosto de 1900 en Zulueta, población casi rural de la antigua provincia de Las Villas, fue definitivamente un rebelde, que formó parte del grupo de pintores que para 1925, rompieron con el academicismo para crear un nuevo estilo de la pintura cubana.

Este exponente de nuestra cultura, pintor y escritor, fallece acompañado solo por algunos amigos, en la Habana el 2 de mayo de 1957.

 

 

 

12/12/17

En la manigua vivía

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Repensar a Don Fernando Ortiz, el etnógrafo mayor, es para mí un motivo para profundizar en los conocimientos históricos, que fueron legado extraordinario para nuestra cultura y entender la gran aventura del pueblo cubano, su historia.

Son los matices culturales, adquiridos por el criollo en el proceso de transculturación, los que van marcando la diferencia con respecto al español o el africano, llegados a Cuba. Sus sentimientos y sus manifestaciones son el resultado de lo que la naturaleza tropical y la sociedad les ofrece. De sus propias experiencias nacen sus nuevas tradiciones que reafirman su pertenencia a la tierra que los vio nacer y a confirmar su propia personalidad frente a lo externo.

El punto cubano o punto guajiro, de linaje hispánico, surgió en las regiones occidentales y centrales de Cuba en el siglo XVII y se consolidó como género en el siglo XVIII. Aunque de orígenes andaluces y canarios se define como género cubano por su integración con elementos musicales africanos, convirtiéndose en la manifestación lírico musical de mayor arraigo en el campesinado cubano.

Transculturación de tonadas y versos cantados, traídos a la Isla por emigrantes españoles, el punto comenzó sus andaduras en el siglo XVIII y desde entonces en continuo crecimiento y expansión, llego a dominar la cultura campesina, con sus melodías y un tratamiento de temas que recorren desde la épica hasta el humor.

Este género de canto, -acompañado de guitarras, tres, laúd, clave, güiro y guayo, – creado por nuestro pueblo, acompaña también como canción de cuna, canto de trabajo y canto religioso ante los altares y velorios de santos. De igual manera como canto funeral en mortuorios o en serenatas de amor, no escapa a los momentos de diversión, quizás donde se encuentra su función y uso principal improvisando décimas en controversias o en narraciones épicas.

En Cienfuegos, dentro de la diferenciación zonal, ha sido característica la Tonada menor, española o Carvajal, en esta modalidad se ponen en evidencia las características que la aproximan a formas del canto de Andalucía e Islas Canarias, se denomina menor, pues ese es el modo utilizado para entonarla y presenta características del estilo libre. La tonada Carvajal, fue inmortalizada en el siglo XX por Luis Gómez, conocido por el Rey de la Carvajal.

En otras regiones del país surgieron variadas tonadas, como la guantanamera, la tulibamba, así como el punto espirituano, el punto matancero, el punto cruzado entre otras formas de interpretación.

Para mí, pensar en el punto cubano, tiene que ver con personalidades de la cultura cubana como Celina González, autora e interprete que se inició con su esposo Reutilio Domínguez, en un dúo que se conoció por toda América, también en mi recuerdo estarán para siempre Adolfo Alfonso, Inocente Iznaga, Justo Vega, Ramón Veloz y su esposa Coralita; entre otras figuras.

Una de las controversias más famosas, ocurrió entre el mejor poeta campesino del pasado siglo y Premio Nacional de Literatura Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí y otro de los grandes Ángel Valiente, como otras controversias inolvidables que se cantaron por más de treinta años entre Justo Vega y Adolfo Alfonso en el programa de televisión Palmas y Cañas.

El punto cubano o punto guajiro acaba de ingresar en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, según informó la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco.

Por tercera ocasión Cuba alcanza una inscripción en la lista representativa de éste organismo, al precederlas la tumba francesa que fue la primera, seguida por la rumba el pasado año.

El punto es la poesía y la música de los campesinos cubanos y aunque es característico del campo, se ha extendido al resto de la población. Mientras las familias que dominan esta disciplina forman grupos, fabrican sus propios instrumentos, y organizan y promueven las representaciones, según avala el expediente de la candidatura presentado

La declaratoria tuvo lugar este miércoles en Jeju, Sudcorea, donde sesionó el comité de la Unesco para la revisión de los expedientes presentados por los Estados miembros del organismo multilateral a fin de valorar las más significativas y vigentes prácticas que dan cuenta de las tradiciones culturales de los pueblos y garantizar su protección.

Al evaluar la presentación cubana quedó en evidencia no solo la autenticidad y arraigo de una manifestación originalmente cultivada, con diversas variantes enriquecedoras, en las zonas rurales del país, y extendida luego a los ámbitos urbanos, sino también su consecuente promoción a escala social en correspondencia con los principios democratizadores que animan la política cultural del Estado revolucionario.

Durante la ceremonia, se proyectó un mensaje audiovisual enviado por el artista cubano Alexis Díaz Pimienta, quien improvisó una décima para celebrar la inscripción.

‘En la Unesco se ha logrado, para el repentismo un hito’, indicó en el inicio de sus versos, que luego continuaron: ‘el punto cubano ha dado un salto internacional, ya está en la lista final, lista de muy alto nivel, representativa del patrimonio inmaterial’.

Es así como esta práctica musical, elemento esencial del patrimonio cultural inmaterial cubano, abierto a todos, que propicia el dialogo y expresa sentimientos, conocimientos y valores, se convierte en Patrimonio de la Humanidad.

Concluyo este homenaje al Punto Cubano, recordando a Ramón Roa, con una de sus décimas de la guerra contra España.

De los malvados patones

y de su necia arrogancia

vienen aquí la ignorancia,

la estafa y contribuciones

Ellos nos roban millones

que para España dan giro

y no nos dejan respiro

y nos insulta un zoquete,

Porque no toca el machete

La música del guajiro

 

Bibliografía utilizada:

Ecured. El punto cubano.

Página de Granma.

Textos de Ramón Roa.

 

11/25/17

Finalmente, no pude decir nada

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 Manos expresivas, que acompañaron el pensamiento que desbordó la Isla y te convirtió en el líder indiscutible, no solo del pueblo cubano, sino también de los preteridos, los olvidados, los más humildes de todo el tercer mundo.

 Pensamiento, síntesis del martiano y del marxista-leninista, que te permitió hacer una Revolución Socialista en Cuba, escrita en español, genuinamente cubana, porque como señalaste, un día en La Habana en 1895:

“En el pensamiento martiano hay cosas tan fabulosas y tan bellas, que uno puede convertirse en Marxista partiendo del pensamiento martiano”.

 Coraje, que hizo posible el triunfo de la contraofensiva contra Batista, a la que opusiste solo 300 hombres armados contra los 10 mil efectivos que utilizó la tiranía para aniquilarte, el que te llevó a comandar el combate de Playa Girón, infringiendo una derrota costosa al imperialismo y haciendo una contribución a que los pueblos americanos fueran más libres.

 Brillaste, con luz propia en los días difíciles de la crisis de los misiles; enfrentaste amenazas, intentos de asesinatos, campañas mediáticas internacionales y que tu única protección fue siempre, el chaleco moral del que siempre hiciste gala.

 Hombre con la rara virtud, de visitar el futuro y contárnoslo con detalles, como lo hiciste al predecir la caída de la URSS y del campo socialista y prepararnos para la contienda más gloriosa, después del triunfo de la Revolución, el periodo especial en tiempos de paz.

Creador de los programas cargados de humanismo, convencido que el camino era dar solución a los problemas de las grandes masas, haciendo suya la enseñanza martiana: “Con todos y para el bien de todos”.

Líder, que puso en práctica la Batalla de Ideas a partir del rescate del niño Elián y nos enseñó, lo que ya Martí nos dejara como legado:

“Una verdad desde el fondo de una cueva puede más que un ejército”

Opositor decidido del neoliberalismo dejandonos lo dicho el 12 de marzo de 1995, cuando expresaste:

” El neoliberalismo, doctrina de moda impuesta al mundo de hoy, sacrifica despiadadamente en los países subdesarrollados, los gastos de la salud, educación, cultura, deportes, seguridad social, viviendas económicas, agua potable y otras necesidades elementales de la población, es decir, hace imposible el desarrollo social”

Este hombre, el de las manos, pensamiento, coraje, creador extraordinario, el que siempre brillo con luz propia, el humanista, el del concepto revolución; ese, es Fidel y hoy se cumple un año de su partida.

No me importa los que festejaron, siempre en Cuba existieron hombres que se alegraron de la muerte del que dejó una obra, como hicieron con Maceo, cuando resultó muerto, no me importa los que tratan de mancillar su memoria, él partió como vivió, victorioso y así lo recordare siempre, orgulloso de haber compartido su tiempo, sus sueños y sus proyectos.

Cuando volvió a pasar por Cienfuegos, desandando el recorrido de la Caravana de la Victoria, nadie nos convocó para despedirlo, solo teníamos la información de la televisión cubana, vimos su partida desde la Habana, su paso entre multitudes agradecidas, y cuando aquel cortejo pasaba por el pueblo de Cruces, cercano a Cienfuegos, pensamos que era la hora y todos sin acuerdo tácito, hombres, mujeres, niños, nos ubicamos en la calle de nuestra barriada, para dar la despedida merecida, al que siempre fue el primero en todo, al que fue nuestro ejemplo, al que sin dudas amamos por sus valores como ser humano y estadista.

Cuando pasó, frente a nosotros, mi esposa, compañera de casi toda mi vida, puesta su mano en el corazón, exclamó “Adiós Padre” y yo, atragantado con mi personal dolor, finalmente no pude decir nada.

Para ti Padre, el agradecimiento y el recuerdo eterno.